| |
POLO DE INTELIGENCIA
Por Daniel N. hoxmark
|
|
En el afán de buscar comparaciones exitosas que sirvan para estimular el orgullo de ser olavarriense, llegamos a imaginar que Olavarría podría ser una especie de “Silicon Valley” (Aglomerado de empresas modernas y exitosas del estado de San Francisco - EE.UU.) de la inteligencia por su utilización de la ingeniería como generadora de valor agregado.
Le preguntamos al Ing. Fabián Irassar, decano de Ingeniería (1992/2000 y 2004/2008), actual presidente de CONFEDI (Consejo Federal de Decanos de Ingeniería) que agrupa a 70 unidades académicas en todo el país, cuán cerca estábamos de la idea de “Polo de Inteligencia”
Nos explicó, con puntual detalle, que hoy no se puede buscar el desarrollo económico sin desarrollo social, que a los factores naturales hay que sumarles fundamentalmente los factores humanos e incorporarles, de esa manera, el famoso “valor agregado” que enriquecerá la producción. Para ello, Olavarría cuenta con fortalezas primordiales como son la energía, el terreno, la mano de obra muy calificada y un centro de educación.
|
 |
| |
EL COMPLOT NUESTRO DE CADA DÍA
Por Ocatvio Fisner Oliva |
|
Es como el cuento del pastor mentiroso, porque la pavada se repite hasta que la realidad la pone, patéticamente, a la vista, desnuda y lamentable. Esto de los complotes, conjuras y conspiraciones es ya una muletilla que exhibe desgastes evidentes en la credibilidad general, desde aquel “atentado contra el presidente” (conato de magnicidio) que sólo fue un rapto descontrolado de un pobre loquito que volcó un camión en la vereda del domicilio santacruceño de la supuesta víctima, que estaba a casi tres mil kilómetros de distancia. Así, menudean los complotes contra el sistema o contra los esfuerzos del gobierno para darnos una vida mejor.
|
 |
|
COMO EN CADA AÑO, LA MONEDA DE CAMBIO
Por Carlos Arraga |
|
Tradicionalmente, el mes de diciembre de cada año, se lo dedica para referirse, prolijamente, a los festejos de Navidad y Año Nuevo. A pocos días de esos festejos vivimos el relevo de mando presidencial precedido por la anunciada “profundidad del cambio”. La fecha ineludible del fin de año depende de un sólo factor: el tiempo. La otra, el cambio, dependerá de muchos factores. Hagamos un poco de historia.
Hace 95 años atrás, con bombos y platillos, se instrumentó el cambio electoral con la llegada del voto secreto y obligatorio que “habría de terminar” con el fraude. Éste continuó pese a la buena voluntad de los políticos de la época. Hace 62 años, también entre bombos y platillos, acompañados por una populosa multitud nacional, se anunciaba el paso hacia una “justicia social” para todos. Una nueva esperanza se abría para la población desposeída. La injusticia social continuó hasta nuestros días pese a la incorporación de algunos sistemas sociales que pretendieron amenguar la pobreza y la indigencia, algunas infrahumanas como las que sufren, desde siempre, nuestros hermanos aborígenes de ciertas zonas del país en las que, algunos de sus representantes legislativos nacionales, provinciales o comunales, gracias a los votos arrancados con prepotencia a los desposeídos habitantes de esos lugares, pueden lucirse en sus bancas cobrando dietas fabulosas que podrían mitigar las miserias generando un verdadero cambio. |
 |
|
| |
 |
|
|
|
|
|
| |
edición
actual |
 |
|
 |
|
|
|