La imagen de
un inclaudicable (Luis Brandoni), quien con toda dignidad, se enfrentó
al difícil momento por el que está atravesando su
partido, junto con sus correligionarios en otras latitudes del país,
más benévolas para la actuación partidaria,
pero igualmente adversas, siguieron peleando, casi sin recursos,
con el mínimo apoyo, con el máximo esfuerzo. Muchos
pidieron ayuda antes de “atarse al carro triunfal” de
provinciales ganadores. Es una lástima que “esos”
hayan perdido la esperanza de tener un supuesto deleite de un posible
triunfo, aunque se pierda la oportunidad de poder gritar la victoria
parcial que siempre llega en cada elección. Desde adentro,
las raíces dan vigor a las nuevas ramas que, con una buena
poda, habrán de florecer proveyendo de buenos frutos capaces
de satisfacer las mayores exigencias. Cualquier caída se
supera si se sabe sobrellevar con la debida dignidad con los flojos
y resignados nada se consigue, nada se sostiene. Los dubitativos
y errantes, a ningún lugar arriban. Desperdigada la siembra,
sin ningún lugar a dudas se pierde en el averno; nada tan
lindo ni placentero como vivir eternamente. Bien dijo Almafuerte
en su poesía: “Obsesión asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura, y en cualquier infeliz se
me figura que se mellan los garfios de la suerte... Todos los incurables
tienen cura cinco segundos antes de la muerte!!” Y la muerte
del que brega sin desmayo a favor de la gente que lo sigue, aunque
se pierda, no la abandona ni aún cinco minutos antes. Por
eso es notorio el esfuerzo realizado por los correligionarios y
correligionarias para conseguir algo muy valorable, el 2º lugar
en el país para el centenario partido, delante del P.J. y
otros partidos. De allí que es más que razonable el
decir de don Almafuerte en su soneto Piu Avanti: “no te des
por vencido, ni aún vencido; no te sientas esclavo, ni aún
esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo y acomete
feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que
ya viejo y ruin, vuelve a ser esclavo; no la cobarde estupidez del
pavo que amaina su plumaje al primer ruido”. Así se
hace para no ser barrido, para no convertirse en burro que sigue
mansamente la verdura que se le pone por delante para incentivar
su movimiento o interés. No podemos como hace un tiempo muy
cercano, desmayarnos, como un pretexto, antes de cerrar los ojos.
Más bien, que los ojos estén bien abiertos; hay que
mantenerse muy alertas, como enseña el hispánico poeta
don Manrique quien a la muerte del padre escribe: “Despierte
el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo
se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando, cómo
después de acordado da dolor, cómo a nuestro parecer
cualquier tiempo pasado fue mejor.”
Siempre es mejor el vivir luchando para aumentar las esperanzas,
pues quienes se apoltronan recordando otros tiempos, se hunden en
el pasado, sin saber sacar de las experiencias algo positivo que
ayude a crecer y gozar del saber. Yo, cuando recreo ciertas luchas
por las que se pretende arribar a un poder individual a imagen y
semejanza de su líder muerto el 1º de julio del ‘74,
percibido con total certeza, lo expresado por nuestro filósofo
Masur, cuando a su regreso de EE.UU. lo entrevistó un conocido
periodista nacional, ante la muerte del líder justicialista,
insolentemente se le preguntó con total desparpajo: “Sigue
siendo antiperonista?”, Imperturbable contesto: “No”
“Aún no -dijo el impertinente entrevistador- esto si
que es una novedad, Masur ya no es más antiperonista...”
Cortándolo Masur le dijo con total serenidad: “No,
no se equivoque, yo digo que para mi ya no es ningún problema;
ahora de aquí en adelante el “Problema ha de ser para
el que pretenda reemplazarlo. Qué le parece? Cosa fácil,
no? “Silencio profundo y giro a otros temas. El intento falaz
falló. Hoy, después de 31 años, sigue la búsqueda
ansiosa tras una desgastante contienda para conseguir al que puede
ocupar ese lugar. Por eso digo que, en vez de cobijarse bajo el
ala de los triunfadores, mejor conviene cifrar las ansiedades ambiciosas
en la creatividad constructiva que incremente las esperanzas y la
fe de las partidarias para que no se acostumbren a la facilidad
de los líderes que enervan multitudes para lograr los propósitos
personales; no hay que olvidar que, quien no trabaja desinteresadamente
para el pueblo, sólo lo hace para sus intereses. “Cuando
carecemos de esperanzas, vivimos llenos de deseos incumplidos. “Dijo
el Dante: “Para concretar las esperanzas, es necesario unificar
al partido y a su gente. Como dijera Mario Fortuna. “Unidos
venceremos. Disparramados, ¿Qué hacemos?”. |