El horario oficial, fundamentado
en el tiempo solar, fue concertado a nivel internacional en 1883,
para evitar complicaciones en los horarios de trenes, cuando cada
comunidad empleaba su propia hora. La tierra se dividió
en 24 husos horarios, partiendo del meridiano de longitud cero
que pasa por el Real Observatorio de Greenwich, en el sur de Inglaterra.
Dentro de cada huso, todos los relojes deben marcar la misma hora,
y entre un huso y el siguiente hay una diferencia de una hora.
El territorio argentino, exceptuando
la región antártica, debería disponer de
dos horas diferentes, entre los meridianos 53º 38' en la
localidad de Bernardo de Irigoyen (provincia de Misiones) y los
73º 34' en el Parque Nacional Los Glaciares (provincia de
Santa Cruz), porque excede los 15º de una zona horaria. Esta
diferencia no se tiene en cuenta y en nuestro país rige
un solo horario.
El huso que le corresponde a la
República Argentina por su situación geográfica
es el de cuatro horas al Oeste del Meridiano de Greenwich. Sin
embargo, por conveniencia del Estado, la hora civil se encuentra
una hora retrasada con respecto a la hora oficial, o sea, desplazada
hacia el Este, con el fin de obtener un ahorro en el consumo de
energía eléctrica, aprovechando al máximo
la luz solar. Hace poco, el Poder Ejecutivo Nacional invitó
a los países socios del MERCOSUR a unificar sus horas oficiales.
Antiguamente, la hora era legalmente
difundida por Iglesias y entidades públicas. Entre los
años 1857 y 1881, la hora de Buenos Aires se anunciaba
desde la torre de la Iglesia de La Merced proporcionada por un
observatorio privado, cuyo último propietario fue nombrado
Mecánico Cronometrista de la Armada. Con el advenimiento
del ferrocarril, el personal de trenes que salía de Retiro
transportaba, a los pueblos del interior, la hora actualizada
en el reloj de la Torre de los Ingleses por el Observatorio Naval
Buenos Aires.
Durante la presidencia de Luis Sáenz
Peña se sancionó un decreto que ordenaba a todas
las oficinas nacionales regirse por la hora del meridiano del
Observatorio Nacional de Córdoba. (+4 h 16 m 2 s).
A partir del 1 de Mayo de 1920, el país acepta el sistema
internacional, quedando en el huso + 4 h.
Vinculado al Bureau Internacional
de L´Heure, el servicio de la hora oficial fue creado el
1 de junio de 1931, a partir de la invitación hecha a nuestro
país por el gobierno de Checoslovaquia (actual República
Checa), para recibir y emitir señales horarias radiotelegráficas,
a hora exacta, con la finalidad de cooperar en las investigaciones
científicas sobre perturbaciones terrestres y extraterrestres.
El reloj atómico que utiliza
este servicio es enviado anualmente a controlar en otros observatorios
del exterior. De este modo se verifica periódicamente su
sincronización horaria internacional, especialmente con
los relojes de Besançon (Francia), Potsdam (Alemania),
Washington (Estados Unidos) y Río de Janeiro (Brasil).
Otros datos
La foto:
El nuevo reloj atómico de cesio enfriado por rayos láser
NIST F-1, presentado en diciembre de 1999 por el Instituto Nacional
de Normas y Tecnología de Estados Unidos, es tan preciso
que puede funcionar durante casi 20 millones de años sin
adelantarse ni retrasarse un segundo.
El detalle:
La Hora Oficial Argentina es difundida, en la Capital Federal,
por todas las estaciones del Servicio de Radiodifusión
Sonora de amplitud modulada, con una señal audible indicativa
de hora (6 tops) y media hora (3 tops) y emitida por la red telefónica
de todo el país discando 113.
Para conocer:
La monumental Torre de los Ingleses, en la Plaza Fuerza Aérea
Argentina frente a la Estación Retiro, donada por los residentes
británicos para el Centenario de la Revolución de
Mayo. Posee un reloj que funciona con un péndulo de 100
kilos de peso y cinco campanas. La mayor, de siete toneladas,
marca la hora y las otras cuatro tañen cada 15 minutos.
Desde el balcón del sexto piso se puede observar la zona
de Retiro y el Río de la Plata.