Queridos amigos: Se acerca un año
más, y es para muchos momento de balance; y que tiene que
ver esto con la cultura? ¿Qué es un balance?...
Usted querida amiga, amigo tendrá que evaluar sus propios
hechos, y un año no pasa en vano, hay cosas positivas,
otras negativas. Quiero recordarles entonces que éste ha
sido un año electoral por sobre todas las cosas y me tocó
observar que muy lamentablemente se priorizaron los personalismos
por sobre lo que hubieran podido ser proyectos. Nuestra sociedad
desde hace ya algunos años, dejó el debate de ideas
y ha buscado en los hombres o mujeres políticos la panacea
a los problemas generados en nuestra localidad; esto lo resalto
como hecho negativo. Pero lo cierto es que se debe exaltar el
resurgimiento cultural y espiritual de esta población.
Podemos ver en las distintas expresiones de la cultura, música,
canto, baile, artesanías tradicionales, los despliegues
de personas del más alto nivel que se están destacando
no sólo a nivel local, sino regional y nacional. El deporte
olavarriense ha logrado títulos de gran envergadura en
las distintas disciplinas. Volvieron los festivales de antaño,
recordemos Folklore, Carnaval, Fiesta de Emigrantes o Fiesta del
Estudiante. Debemos ahora afianzar la economía familiar,
en especial la de los menores recursos, a través de la
apertura de fuentes de trabajo con estabilidad y seguridad social.
Relato Campero (El regreso)
Aquel hombre desensilló su caballo, refrescó su
cabeza en el bebedero de los animales y enfiló su cuerpo
hacia aquel rancho.
Los recuerdos se apiñaban en su mente y golpeó las
manos pa’ pedir dentrar a aquella casa. Su rostro presentaba
una larga barba canosa y pronunciadas arrugas en su cara mostraban
a una persona entrada en años y curtida por el tiempo.
Entonces pronunció el concebido -¡pido licencia doña!
De la casa salieron dos niñas al grito de ¡gente,
mami, gente!
Salió a la puerta entonces una moza de no más de
treinta años a quien el hombre, sacándose el sombrero
le dijo:
-¿No me reconoce hija?-.
Las niñas seguían prendidas a la pollera de la mujer,
al grito de ¡gente, mami, gente!.
La muchacha miró fijamente al hombre y apresurándose
le contestó: yo no tengo padre, señor.
El rostro sonriente de aquel anciano se transformó, poco
a poco, a medida que ambos se observaban. Algo había cambiado
en aquel cuadro. El hombre compungido pidió que dejara
hablar y así se hizo. Entonces comenzó con el relato.
-Cuando era usté por nacer, corté de aquel árbol
unos troncos, luego curtí un cuero de potro overo y con
ellos hice un catre, donde usté vino al mundo. Su mama
no tenía leche en los pezones y la leche de una chivita
que mesmo ordeñé, fue su primer alimento. Luego,
cuando fue creciendo, le amansé un petizo pa’ que
acompañara a su madre y con ella recorría tuito
el campo-
-No siga, aura in después de tanto tiempo, de tantos años
aparece con el poncho del arrepentimiento, paqué, si ya
la mama no está-
-¿Qué no está la mama?-
-No, ella también se fue. Cuando yo dentré a casoriarme,
dijo que iba en su busca y nunca volvimos a saber noticias de
ella. ¿Espere, no se me arrebate!
Las lágrimas empezaron a asomar bañando la barba
de aquel anciano que suplicaba ser escuchado. Entonces con vos
entrecortada dijo:
-Llegué a este lugar con casi el último aliento
de mi vida, vine a suplicarle que me deje vivir el fin de mis
tiempos a su lado y darle a estas niñas lo que a usté
le falté. Aún tengo resuelto pa’dar tuito
mi amor, y le aseguro que es tan tierno y tan puro como el que
estuve añorando desde el día en que me fui de su
lado y de su madre. Sé que será pa’ usté,
difísil el comprenderme, ¿el corazón de algodón,
tal vez en un corazón de piedra?. Tenga misericordia, sólo
eso le pido-
-Usted me pide piedad, ansima con la vida. Yo contemplé
el sufrimiento de mi madre cuando escaseaban los vicios, yo tuve
que ayudarla a arar el campo y a ordeñar las vacas y yo
lloré cuando me dijo que diba a buscarlo.
-¡Ta bien rispeto su dicisión y no la obligo, seguiré
mi camino hasta que Tata Dios me llame!-
Volcó su rostro afligido, miró a un costado y ya
rumbeaba pa’ la tranquera, cuando las voces de aquellas
niñas se escucharon nuevamente diciendo:
-Espere abuelo, espere, usté se queda con nosotros!