La localidad de Goya, donde el carnaval
se vive con todo, es la segunda ciudad en importancia y el centro
económico y cultural de la provincia de Corrientes. El
nombre deriva de sus antiguos propietarios, el portugués
Bernardo Olivera y su esposa, la correntina Gregoria (Goya) Morales,
quienes instalaron un almacén-pulpería, famoso por
sus quesos criollos, sobre la margen izquierda del río
Paraná. El sitio, conocido por los pescadores como Puerto
de Goya, fue declarado villa en 1825 y se estructuró como
desembarcadero y llegada de carretas.
Se halla estrechamente vinculada
con dos de sus símbolos más preciados: el tabaco
y el surubí. Sus principales puntos de interés son:
la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario, el Teatro
Municipal, el paseo costanero y la Iglesia de San Roque y San
Jacinto, conocida por su forma como “La Rotonda”.
También conserva la casa donde vivió Camila O´Gorman
A los 19 años, Camila conoció
al párroco Ladislao Gutiérrez, con el que su familia
tenía muy buena relación y era frecuentemente invitado
a la casa. En 1847, la simpatía entre Camila y Ladislao
se convirtió en amor y decidieron huir con la complicidad
de su abuela. La pareja llegó hasta Goya, donde se instalaron
y lograron establecer una escuela a la que acudían los
niños del pueblo. Unos meses después, un sacerdote
que pasaba por el lugar reconoció a Ladislao y lo denunció.
El gobernador Rosas dispuso que fueran llevados a Buenos Aires
y a su llegada se ordenó el fusilamiento de la pareja.
Ni su familia, ni la esposa del gobernador pudieron interferir
ante esta decisión en la que por primera vez una mujer
sufría la pena de muerte.
El 24 de noviembre de cada año
llegan las golondrinas a la ciudad de Goya, luego de recorrer
entre 10.000 y 12.000 kilómetros. Se las espera con una
serie de actividades en la plaza San Martín, junto al Monumento
de las Golondrinas, lugar preferido por estas aves para anidar.
Provienen de San Juan Capistrano, una pequeña localidad
californiana situada entre Los Ángeles y San Diego, motivo
por el cual los respectivos jefes comunales firmaron una declaración
invistiendo ambas comunas con el título de “Ciudades
Hermanas”
La pesca deportiva constituye algo
más que una actividad desarrollada en diversas zonas de
Corrientes. En muchos pueblos ribereños del Paraná,
los peces se han convertido en verdaderos símbolos. Goya
se reconoce como “la cuna del Surubí”. Dos
variedades pueblan sus aguas. El surubí atigrado tiene
en su cuerpo bandas transversales oscuras y manchas redondeadas.
Su longitud puede alcanzar los 109 cm. Y su peso hasta 40 kilos.
El surubí pintado muestra en su cuerpo manchas negras redondeadas,
con motas sobre el cuerpo y las aletas. Mide hasta 155 cm. y puede
pesar 51 kilos. Se alimentan de bogas y sábalos, entre
otros peces.
A una legua al este del muelle flotante,
punto neurálgico de la Fiesta Nacional del Surubí,
existe un islote que, según una antigua tradición,
cambiaba de posición. Algunas veces aparecía más
al Norte, otras más al Sur. Nunca estaba fija en el mismo
punto. Su mayor contrariedad residía en la ferocidad de
unos espíritus infernales que atemorizaban, con extraños
gritos, a quienes desembarcaban en ella. Enterado de los fenómenos
que se daban en la isla, un fraile misionero organizó una
expedición acompañado por fervorosos fieles que
se dirigieron al islote para instalar una Cruz. Y desde entonces,
la Isla del Diablo no se movió más.
Otros datos
La foto:
Lo mejor de Goya es el río Paraná, que permite disfrutar
de la práctica de deportes acuáticos y de la pesca,
actividades que convocan a aficionados de todo el país.
El detalle:
Ana Périchon, la amante del virrey Santiago de Liniers,
fue desterrada a causa de las tareas de espionaje realizadas a
favor de la Corona Británica. Su casa en Río de
Janeiro fue refugio de exiliados argentinos y cuna de numerosas
intrigas. Regresó a Buenos Aires debido a las buenas relaciones
que tenían sus hijos con el régimen de Juan Manuel
de Rosas. Falleció en 1847, a los 72 años. Su nieta
Camila O´Gorman fue fusilada al año siguiente.
Para conocer:
A pocos kilómetros, en Colonia Carolina, se puede visitar
la Capilla del Diablo. Fue construida en 1904, por el inmigrante
italiano Lorenzo Tomasella, en ofrenda a la Virgen del Buen Consejo.
Posee una talla en madera de urunday, con motivos dantescos, que
explica su denominación.