Nº 083 - Mariano Moreno - Carlos Arraga

Nacido: 23 de septiembre de 1778 en Capital Federal
Muerte dudosa: 4 de marzo de 1811 a los 32 años en alta mar

Resumir en pocas líneas la vida y obra del “primer mártir” de la nacionalidad, resulta cuasi imposible. No obstante procuraremos resaltar algunas de sus muchas virtudes que, a nuestro modesto entender, lo han marcado como un ser excepcional digno de poder haber vivido en estos difíciles momentos de la nación para enseñarles a muchos políticos y dirigentes las formas éticas y morales de conducirse en la vida.
Nacido en una prolífera familia, fue el primero de los catorce hermanos de los que sobrevivieron al nacer sólo ocho, cuatro mujeres y cuatro varones.
Luego de cursar sus estudios primarios y medios en Buenos Aires, viaja a Chuquisaca (Bolivia) para doctorarse de abogado a los 26 años. Se casa con doña María Guadalupe Cuenca de 14 años con la que tiene un hijo al que llamaron Mariano. Al regresar a Buenos Aires, se desempeña en diversos cargos como profesional hasta que el 25 de mayo de 1810 es nombrado secretario de la Primera Junta , junto a los cargos de Ministro de Defensa y Guerra. Al cavilar sobre si aceptaba el cargo, reflexiona en voz alta junto a su hermano Manuel: “El hombre justo que se encuentra al frente del gobierno será víctima de la ignorancia y las rivalidades. La calma que he disfrutado hasta ahora con mi familia y mis libros será interrumpida”. Presagiaba en sus pensamientos como si fuera una premonición de lo que tendría que padecer.
Vasto y prolífero fue su accionar público. Entre lo más relevante figura la sanción del libre comercio, descripto en la Representación de los Hacendados. A ese respecto razona: “...Señor, ¿qué cosa más ridícula puede presentarse que la vista de un comerciante que defiende a grandes voces la observancia de las leyes prohibitivas del comercio extranjero a la puerta de su tienda...?”
Con la fundación del periódico La Gaceta de Buenos Aires, consiguió tener el medio que le permitiría informar a la población sobre el pensamiento y las actuaciones del gobierno como lo expresa en su primer número: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos”. Estos pequeños ejemplos marcan la grandeza de un hombre honorable, creativo, organizado, capaz, decente, honesto, lúcido que fue perseguido por algunos de los miembros de la Primera Junta con la connivencia de intereses particulares del momento que se resistían a ser desplazados de sus comodidades a causa de las innovaciones propuestas por Moreno para el crecimiento y el cambio necesario. Por ello escribe en La Gaceta: para expresar lo difícil que resulta practicar la libertad de expresión: “Seamos una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio, dese acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración; no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos del interés universal...”
El desgaste físico hace eclosión a fines del año 1810 luego de siete meses de suplicios infernales y ante el fracaso de su Plan para convocar el Congreso Constituyente que proveería al país de una Constitución que regiría legalmente al gobierno. “No tenemos una Constitución y sin ella es quimera la felicidad que se nos prometa”. Decía esto, 43 años antes de la sanción constitucional en Santa Fe. A causa de ello, presenta su renuncia a sus cargos la que le es rechazada y en cambio se lo “designa” como embajador en Inglaterra para negociar, siendo el primer exiliado oficial con la hipócrita denominación diplomática. Se embarca y muere en alta mar en forma dudosa y sin la atención médica idónea. Antes de entrar en coma expresa: “Viva mi patria aunque yo perezca”. El diagnóstico de muerte del Dr. Mariano Moreno, sería: “...valvulopatía reumática secular con endocarditis infecciosa bacteriana y embolia cerebral, sumada a la posible intoxicación por tártaro emétio suministrado en exceso por el capitán del barco inglés...”
Su familia quedó en la miseria con miserables pensiones de treinta pesos mensuales primero y de mil pesos anuales después que burdamente supieron mitigar el problema. Dice su hermano Manuel: “Un concurso inmenso asistió a las exequias que se hicieron en la Catedral de Buenos Aires por la familia, sin que nadie fuese invitado, ni que el miedo de las violencias de Saavedra, que tenía ya en destierro o en prisiones a los amigos de Moreno, estorbase esta demostración de afecto y piedad”. Como siempre, el 1º de abril de 1877, 66 años después de su muerte, se inaugura la primera estatua del prócer en el pueblo de Moreno en la provincia de Buenos Aires, ¡Vergonzoso! En este país, es proverbial que las personas capaces y decentes, sean perseguidas por los inservibles de la política y la función pública y olvidados por los gobiernos que los sucedieron. “Si sólo el atributo de ser rico, debe ser requisito indispensable para recibir ayuda en cuestiones que la ciudadanía pueda resolver por sí sola, debería estar por lo menos en situación de elegir líderes inteligentes...” Mariano Moreno.

 
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