EL RINCÓN DEL HEDONISTA
"Con la primavera vuelve el verso
alado" declamaba el poeta cubano José Martí. Y con
la primavera vuelven muchos goces que el invierno (portador de otras
delicias) nos tenía vedados.
"La primavera fue hecha para la vista", decían los
antiguos árabes, y por eso no es un tiempo que pasa inadvertido
para aquellos que encontramos placer en las pequeñas delicias
del mundo.
La estación de las flores palpita también en la buena
mesa. Y para disfrutar de un día de sol y suave brisa acariciadora,
nada mejor que disfrutar de un asado, ya que uno de los principales
goces de esta típica comida argentina es poder disfrutarla al
aire libre.
En los patios de las casas o en los parques de nuestra ciudad, cuando
el tiempo benévolo hace su aparición, suele haber reuniones
en torno a la parrilla.
Quizá sea menester recordar algunos de los aspectos más
típicos de un buen asado.
Las parrilladas criollas suelen comenzar con la presentación
de unas ricas empanadas junto con una copita de vino, mientras la cocción
de la carne en la parrilla va abriendo el apetito con su aroma.
La mesa puesta aguarda a los comensales presentando botellas de buen
vino tinto, el que concuerda con las carnes rojas, las que predominan…
aunque siempre es bueno reservar algún vino blanco cuando se
colocan cuartos de pollo en la parrilla…
También no deben faltar ensaladeras con abundante ensalada…
hay de las más variadas y sencillas combinaciones, como enseña
la Hermana Bernarda en su libro "Cocina y Meditación"
(cocina que recomiendo por su frescura y sencillez).
Al alcance de los comensales debe haber cazuelitas con chimichurri,
el adobo típico que acompaña el asado.
Todo buen asador muestra sus dotes cuando puede presentar los distintos
elementos que forman la parrilla en su tiempo exacto de cocción,
esto es: chorizos, morcillas, achuras y la carne de costillar.
Un toque de originalidad lo puede aportar la presentación de
"brochettes", esas largas agujas que ensartan alternativamente
trozos de carne y de panceta o jamón, rodajas de queso y cuadrados
de morrón. La variante brasileña llamada "spada"
suele agregar trozos de alguna fruta como el ananá. En esto,
como verán, juega el vuelo de la imaginación de cada uno.
Cuando los albores de octubre alumbren con su luz nueva, será
tiempo de poner en práctica estos consejos, y reunirse al aire
libre en torno a los placeres de la buena mesa.
Si los antiguos árabes decían que la primavera fue creada
para la vista, yo agregaría que también fue creada para
el paladar.
Si lo dicho no le alegra el corazón… amigo: ¿qué
se lo va a alegrar?.