A quién
le interesa ahora una Latinoamérica postergada? Ya sus bienes fueron
extraídos durante siglos para uso de culturas más experimentadas
en el manejo de la ciencia, la tecnología y por supuesto del dinero.
La mayor riqueza en estos días es contar con más de quinientos
millones de almas que en algún momento tienen que pasar a consumir
mucho más de lo que hoy lo hacen.
Por eso Latinoamérica es presa codiciada para el hemisferio occidental
(EE.UU. y Europa). Porque mal o bien aquí no está Afganistán,
ni Irak, ni Kosovo, ni Corea del Norte, ni Liberia. Tenemos sí
algunos problemas como los de Bolivia o Colombia pero en el contexto general
podemos decir que latinoamérica está “de pechito”
para crecer y mejorar la calidad de vida de sus pueblos.
Quizás esta vez tengamos un Papa y/o un Secretario General de las
Naciones Unidas, quizás nos den la razón con el tema de
la tremenda deuda externa que tiene toda la región que fue originada,
entre otras causas, por el exceso de dinero “mal habido” que
tenía que colocarse en algún lado y los muchachos locales
no resistieron la tentación de recibirlo.
Brasil liderando la región, acompañado por Argentina, Chile,
Venezuela y el resto y por supuesto un México muy condicionado
por su proximidad a EE.UU. pueden convertirse en los “leones”
del mundo, en comparación con la época de los “tigres”
de Asia.
De todo esto deducimos que las posibilidades de América latina
son muchas. Casi tantas como las de Argentina, pues hoy por hoy toda la
gente quiere mejorar y no hay obstáculos grandes en el camino.
No hay oposición destructiva importante. No hay mala onda. Todo
hace presumir que vamos en buen camino. Cruzando los dedos tal vez, pero
en buen camino.
En la provincia de Buenos Aires pasa lo mismo. El gobernador Felipe Solá
hizo una buena media gestión después de todo lo que heredó.
Ahora tiene la oportunidad de revalidar lo hecho. A él le ocurre
lo mismo que a Kirchner, ambos tienen el camino despejado, no tienen oposición
destructiva importante. La que hay tiene ganas de colaborar en un cambio
positivo.
En Olavarría, Eseverri triunfó en las elecciones con un
porcentaje holgado, recogiendo los frutos de una gestión progresista
por su permanente dedicación al bienestar de la gente y a la búsqueda
sin descanso de caminos alternativos para el crecimiento económico
de nuestro partido. Tiene ahora el horizonte despejado para seguir pensando
y trabajando tranquilo.
En resumen: a nivel local, provincial, nacional y regional, la visibilidad
es muy buena, el cielo está despejado. Salgamos y aprovechemos
el buen tiempo que viene. |