Deportes...
Fútbol y Rugby
Dos Árbitros con
Hinchada Propia: Toda una Ciudad
Eligieron una profesión
de las difíciles si las hay, cargada con gran dosis de ingratitud,
no exenta de intolerancia, y que para triunfar como ellos, se necesita
temple, capacidad, dedicación, y por cierto una gran vocación.
Hoy la nota son dos jóvenes olavarrienses que se destacan en el
complejo arte de impartir justicia, que se potencia porque se trata en
el plano de lo deportivo donde hay que tomar decisiones en fracciones
de segundos, sin espacios para el retorno y con la carga emocional de
todos los actores de una trama en donde no hay lugar para mediadores .
El más conocido, por razones obvias dirige fútbol, es Juan
Pablo Pompei, nacido en 1968, casado con Natalia Scheinsson, y padre de
dos hijos: María Cielo de casi seis años, los cumple en
noviembre, y Valentín de tres años y medio. Se inició
oficialmente a arbitrar a los 21 años, aunque lo hacía como
hobby desde los doce. Su padre y su hermano (Omar y José María)
marcaron toda una época, tradición familiar que quizás
pesó en su decisión, aunque también tuvo que ver
su condición de Profesor de Educación Física y porque
no, las limitaciones como futbolista.
Gabriel Panarace tiene una historia parecida. Es algo más joven,
pertenece a la clase 1972, también es casado, su mujer se llama
Lorena Oldani, y hace menos de un mes es flamante papá de Catalina.
Dirige rugby desde 1995. Como casi todos primero fue jugador pero una
molesta lesión lo alejó de las canchas como tal, dando paso
por esas cosas del destino a una formidable carrera como Juez. Primero
como línea, y rápidamente erigido en árbitro principal.
Juan Pablo ya es árbitro de AFA, mientras que Gabriel está
habilitado para dirigir cualquier partido a nivel nacional.
Claro, ambos debieron sortear no pocos obstáculos para ostentar
la categoría en la que militan.
Panarace cumplió con una maratónica serie de partidos en
la Unión del Centro. Sus buenas labores lo llevaron a ser requerido
por el exigente rugby marplatense, etapa que le permitió abrir
puertas como fueron los Seven internacionales en los que tomó parte.
Pompei comenzó en las inferiores de Olavarría, arribó
a primera, se inscribió en los cursos nacionales dictados por AFA,
y tras dos años de preparación, los Argentinos A y B, primero
como asistente y luego como central, lo tuvieron como protagonista y lo
catapultaron a la elite del fútbol argentino, en 1996.
Desde 1999 es árbitro de primera división.
Juan Pablo sueña con ser internacional, aunque no sería
una frustración no tener tal condición por estas horas,
ya que como el mismo afirma, tiene diez años más para pelearlo.
Lo de Gabriel contrariamente enfrenta otra realidad, fundamentalmente
porque el rugby en la actualidad no es rentable y antes que arbitrar debe
atender su actividad como profesor, y sus tareas a cargo de una importante
distribución de productos regionales.
El propio Panarace cuenta su experiencia:
--- A pesar de no poder ganar dinero por ahora con el rugby, no pierdo
la esperanza de dirigir algún clásico de la URBA, o los
torneos de Rosario o Córdoba, grandes potencias en la Argentina.
Si bien me han tocado partidos importantes, arbitrar en esa instancia
me resultaría muy grato, y pienso que logrando una frecuencia sostenida,
me siento con capacidad para hacerlo. Así por otra parte me lo
han hecho saber quiénes manejan el asunto. Estoy esperando ansiosamente
esa posibilidad. El 2004 puede ser mi gran año. Ojalá.
El intimista y apacible
Bar Americano fue lugar ideal para el diálogo franco y frontal.
Uno, con muchos más años, intuye lo complicado que debe
ser para ambos mantener un equilibrio, no abusar de su condición,
ser el mismo de siempre........Así lo explican, cada cual a su
manera:
Pompei: - --- A nivel personal
uno siempre es el mismo, como cuando tenía 21 años. La exposición
que genera el fútbol profesional hace que la gente te mire de otra
manera o te reconozca en pequeñas cosas cotidianas. Pero aquellos
que me conocen y me tratan saben que sigo siendo el Juan Pablo de siempre.
Panarace: Coincido con Juan
Pablo. Uno es la misma persona de siempre. Es cierto que me siento mas
valorado a veces en otros lugares más que en mi propia ciudad,
no reniego de eso, nadie es profeta en su tierra,.
Finalmente y tras desearse
suerte y saber ambos de la vida del otro, así se ven en su profesión
de justicieros, y vierten sus puntos de vista en lo que es el “ABC”
de la actividad que eligieron:
Panarace: Si bien no lo he hablado con él y no lo digo porque está
presente, admiro y respeto muchísimo a Juan Pablo . Su accionar
para mí es un orgullo ya que representa a nuestra ciudad que queremos
tanto.
Siempre digo lo mismo. Tenemos que valorar cuando hay gente nuestra que
triunfa, y no sólo en el campo del deporte.
A los jóvenes que se inician les digo que para ser árbitros
hay que tener una gran vocación, capacitarse, estar entrenados,
y la pasión que tiene que acompañarlos, máxime que
es amateur. Dirigir les va a dar muchas satisfacciones. El juez de rugby
es tratado de una forma especial. Lo que a veces en la cancha no da una
buena imagen, en el tercer tiempo el clima es muy cordial.
Pompei : Estoy enterado
de lo que hace , y hasta hemos sido compañeros de viaje en algún
micro.
Comparto lo que dice Gabriel. Se tiene que hacer con pasión y vocación.
Somos los únicos sin hinchada. Siempre repito una frase de un gran
árbitro, a quien admiro, como Juan Carlos Loustau. “El arbitraje
es la novia fea a la que más se quiere”. Lástima que
en el fútbol no hay “terceros tiempos”.
Gabriel Panarace y Juan
Pablo Pompei, dos árbitros con hinchada. La de toda la ciudad deportiva
de Olavarría. SE LO MERECEN POR RESPONSABILIDAD Y CAPACIDAD Y MAS
QUE NADA POR EXCELENTES SERES HUMANOS.
De esta entrevista debió
participar también Sergio Milán, olavarriense que dirige
voleybol a nivel nacional.
Iniciado como jugador en Racing, fue el mismísimo Profesor Daniel
Maleta, quién lo impulsó en el arbitraje.
Lamentablemente por razones laborales que lo tienen fuera de Olavarría
resultó infructuosa la posibilidad de contactarlo, aunque no faltará
ocasión para hacerlo.
|