Nº 085 - Los de Entonces, Ya no son los Mismos – Eduardo A. López


Hace unos días hablaba con unos conocidos que estaban de visita por la Patria, puesto que son argentinos que desde hace muchos años viven en Méjico. Cada tanto vuelven a la Argentina; y esta última vez notaron cambios: “el país y la gente no son los mismos de hace cuatro años”.
Comentaban que en Buenos Aires, en la calle misma, notaron otro carácter en las personas, más respeto y colaboración entre la gente. La frase exacta fue: “se brinda ayuda hasta cuando no se la solicita”.
La anécdota narrada por aquellos argentinos de visita por el país después de cuatro años parece ser un síntoma del cambio que puede estar en marcha en el espíritu de nuestra nación.
No es impensado que las sociedades modifiquen su carácter a partir de momentos de gran estremecimiento.
El ejemplo de Europa, que devastada por guerras indeseables edificó los cimientos de la unión, de la paz y la democracia, con ciudadanos que en la adversidad aprendieron a revertir la historia.
Y Japón herido por bombardeos miserables, buscó en su pueblo la mejor respuesta a esos ataques para ganarse el respeto mundial.
La Argentina tiene una historia reciente donde la conmoción y el estremecimiento frente a las sucesivas crisis, parecen haber tocado la fibra íntima de su sociedad.
No ha escapado a muchos analistas que, en los momentos vividos, los argentinos están develando un enorme potencial humano, y una grandeza inédita para salir adelante.
“Se brinda ayuda hasta cuando no se la solicita”, decían aquellos argentinos de regreso por el país, quizá con la lucidez del que mira de afuera. Y la observación está indicando el comienzo de un sentimiento de hermandad más fuerte en la sociedad.
Y eso, si no pasa indiferente, irá calando en el corazón del pueblo hasta moldearle un carácter y una forma de ser.
En los miles de rostros que vemos, y que componen la Patria, se refleja hoy una serenidad nueva, como posterior a los grandes derrumbes. Y quizá empecemos a darnos cuenta como nunca antes de que estamos todos como pasajeros de un mismo barco que debemos salvar.
No hay cambio posible sin un cambio en el corazón de los ciudadanos, porque los gobiernos pasan pero los pueblos quedan.
La sociedad argentina es joven en relación a los siglos que recubren a naciones como las europeas, por ejemplo. Pero las virtudes y la hermandad de un pueblo son frutos que se cosechan con el tiempo.
Así es como el país y su gente “no son los mismos de hace cuatro años”, tampoco son los mismos de hace diez o hace veinte años. Es que las sociedades se vuelven adultas. Y por eso, sólo por eso, lo que antes quizá nos parecía imposible ahora parece posible.

(*) Sociólogo. Graduado en la Universidad de Bs. As.

 
Fábricas Recueperadas
Eduardo A. López Los de Entonces, Ya no son los Mismos
Octavio F. Oliva La Hegemonía un Riesgo Latente
Carlos Arraga Don José Hernández
Ceferino D. Lazcano La Literatura de Olavarría en el Período 1990-2002 2da Parte
Adolfo Rocha Campos La Máquina de Robar
Hedono Destinos Compartidos
Luján M. Lorenzo Recordándote
Dr. Carlos A. Schonfeld Salud - Asma Bronquial
Alberto Tridone Turismo - El Fantasma de Barracas Ajedrez - Karpov en Argentina
Eugenia Randazzo Salud - Reunión de Padres ¿Tareas de las Mamás?
Andrea yunes Salud - Las Legumbres Fuente de Proteínas
Hermes Dirazar Memoria Presente - El Arte de Delegar

diseño y hosting digitalone.com.ar

AntiCopyright Toda la información de este sitio puede ser reproducida libremente, en forma total o
parcial, aunque agradeceríamos que citaran la fuente mailingolavarriense.com