Es frecuente, que cuando los padres salen
de su casa deleguen la responsabilidad del cuidado de los niños
en el mayor de sus hijos. Pero muchas veces este mandato de cuidado
se transforma en mandato de control. Por ejemplo, suele ocurrir que
cuando se deja solos a los chicos por un rato, inevitablemente, al regreso,
el mayor cuenta todas las cosas que hizo mal el más pequeño.
“Se subió a los sillones, abrió mil veces la heladera
o tiró todos los juguetes” son acusaciones corrientes.
Como es difícil de saber bien lo que sucedió se termina
retando al más chico, por las dudas. ¿Cuántas veces
uno como padre se siente obligado a retar a uno de los hijos sin saber
si realmente se lo merece? ¿Cuántas veces se prefiere
no haber salido para no tener que resolver este tipo de situaciones
de regreso al hogar?
Es cierto que los padres suelen dejar indicaciones sobre lo que no se
puede hacer en su ausencia, pero para que el hijo mayor no delate a
sus hermanos es importante aclararle qué se espera de él.
Y no es para imponer normas o vigilar que se cumplan las ya existentes
que necesitamos su colaboración sino simplemente para que cuide
que el pequeño no realice cosas que puedan resultar peligrosas.
Los chicos deben saber que sus padres esperan que cada hijo se sepa
vigilar por sí mismo y que no se trata de espiarse uno al otro.
Explicar al hijo mayor que se requiere su colaboración porque
el hermano menor es todavía pequeño para cuidarse sólo
ayuda a que el niño entienda y disfrute de los beneficios que
le otorga la edad.
A veces sucede que el hijo mayor aprovecha el mandato de sus padres
para acusar al pequeño porque de ese modo deja en claro a los
ojos de los padres todo lo bueno que es él y todo lo malo que
es su hermano. Malo en tanto no obedece las normas familiares. Por eso,
si nos preocupa que nuestro hijo no venga con cuentos no deberíamos
regañar al más chico, a no ser que sea absolutamente necesario.
Pero también sucede que el mayor no es lo suficientemente grande
o maduro como para hacerse cargo del cuidado del más pequeño
o que éste es un niño particularmente difícil de
manejar. Por lo tanto, el pedido de los padres lo desborda y por eso
necesita controlar. Tiene miedo a que, por cualquier descuido, su hermano
se encuentre en una situación de riesgo que se le escape de las
manos. En ese caso, habrá que pensar qué hacer o buscar
alternativas a la hora de tener que salir de casa.
En muchas ocasiones sucede que se escucha quejas de las madres porque
les duele que su hijo acuse o delate a su hermano, sin darse cuenta
que esta misma modalidad la usan ellas en relación con el padre.
El “vas a ver cuando regrese tu papá” dicho por la
madre es equivalente al “le voy a contar a mamá”
dicho por el hijo. Por eso, antes de enojarnos por las cosas que los
chicos hacen, reflexionemos acerca de los modelos que, aun sin darnos
cuenta, les enseñamos.