De nuestra fauna - Pájaros - Serie
2004
El Federal
El federal pertenece a la familia de los
Icteridae y su nombre cientifico es el de Amblyramphus Holosericeus.
Siendo adulto tiene un plumaje negro; su cabeza, cuello y pecho son
rojos con reflejos amarillos. Cuando son jóvenes, al principio
de sus días, son negros, después, a medida que crecen,
tienen la garganta de color ocráceo manchada de negro. Son fácilmente
reconocibles. Frecuentan juncales, totorales subtropicales, campos cultivados,
parques y habitan desde las provincias de Formosa y Corrientes hasta
el norte de la Provincia de Buenos Aires pasando por las del litoral
y el Delta del Paraná. Son aves comparativamente grandes con
pico cónico puntiagudo, ancho y alto en la base. Se alimentan
de frutas, granos, insectos y otros animales accesibles a él.
Construyen sus nidos sobre los árboles y/o arbustos, poniendo
hasta cuatro huevos. Unas especies son parasitarias y suelen poner sus
huevos en nidos ajenos quitándoselos a otras aves. Veintisiete
especies y subespecies existen en nuestro país.Durante el invierno,
emigran a zonas cálidas huyendo del frío. Ahuecan el ala
y parten a lugares lejanos en busca de calor. Sus migraciones, suelen
dejar despobladas zonas que habitualmente frecuentan y a las que habrán
de regresar no bien retornen las estaciones cálidas.
El federal es el auténtico representante del articulo 1º
de la Constitución Nacional. Allí podemos leer “La
Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa,
republicana y federal según lo establece la “presente Constitución”.
Él, con su vuelo cubre casi todo el país (como el federalismo)
y va visitando las provincias uniéndolas en una representación
republicana y federal, mientras el país, sigue dubitativo por
volcarse al federalismo con todas sus fuerzas o profundizar el unitario
individualismo que nos divide. En su historia, la Nación, en
sus intentos de organizarse firmó pactos, tratados y toda clase
de acuerdos que siempre fueron dando un sólo resultado, la hegemonía
del más fuerte. Enumerarlos sería tedioso y muy extenso
para el escaso espacio que disponemos, pero es bueno resaltar que, desde
1810 hasta 1859, se firmaron 18 acuerdos. El más importante,
fue el que se firmó el 4/1/1831 bajo el gobierno de Juan Manuel
de Rosas que llevó el título de Pacto Federal. El mismo
declamaba que se iba a realizar un Congreso General Constituyente a
los efectos de consolidar el pacto interprovincial y brindar al país
la tan ansiada organización nacional. En la hacienda de San Antonio
de Areco, el 20/12/1834 (tres años después) el Restaurador
escribe a Juan Facundo Quiroga explicando, en extensa carta, las razones
por las que no se realizaba el pactado Congreso Constituyente “Fuera
de que si en la actualidad apenas se encuentran hombres para el gobierno
particular de cada provincia; ¿De dónde se sacarán
los que hayan de dirigir toda la República? ¿Habremos
de entregar la administración general a ignorantes, aspirantes,
unitarios y a toda clase de bichos? ¿ No vimos que la constelación
de sabios no encontró más hombre para el gobierno general
que a Don Bernardino Rivadavia, y que éste no pudo organizar
su Ministerio sino quitándole el cura a la Catedral y haciendo
venír de San Juan al Dr. Lingotes para el Ministerio de Hacienda,
que entendía de este ramo lo mismo que un ciego de nacimiento
entiende de astronomía?. Finalmente, a vista del lastimoso cuadro
que presenta la República ¿Cual de los héroes de
la Federación se atreverá a encargarse del Gobierno General?¿Cuál
de ellos podrá hacerse de un cuerpo de representantes y de ministros,
federales todos, de quienes se prometa las luces, y cooperación
necesaria para presentarse con la debida dignidad, salir airoso del
puesto, y no perder en él todo su crédito, y reputación?
Hay tanto que decir sobre este punto que para sólo lo principal
y más importante sería necesario un tomo que apenas se
podría escribir en un mes. El Congreso General debe ser convencional,
y no deliberante, debe ser para estipular las bases de la Unión
Federal, y no para resolverlas por votación. “Y sigue”
Todo esto es necesario cuanto que de lo contrario muchos sujetos de
los que sería preciso que fuesen al Congreso se excusarán
o renunciarán después de haber ido, y quedará reducido
a un conjunto de imbéciles, sin talento, sin saber, sin juicio,
y sin práctica en los negocios de Estado”. Mucho más
escribe Rosas a Quiroga fundamentando la imposibilidad de dar al país
una organización, de allí que el Pacto Federal de 1831
fracasó como tantos otros. La provincia de Buenos Aires suscribió
con Provincias hasta 1859, 12 pactos y/o tratados, todos en busca de
organizar el país. Las Provincias entre sí, en el mismo
tiempo suscribieron 6 pactos y/o tratados con el mismo fín. Sabemos
que el 1/5/1853 se firmó la Constitución Nacional sin
la Provincia de Buenos Aires. En el Pacto de San José de Flores
el 11/11/1859, acuerdan el regreso de la provincia de Buenos Aires al
seno de la Confederación previa reforma a la Carta Magna que
se efectiviza el 12/5/1860 con la presencia de Mitre, Velez Sárfield,
Mármol, Obligado y Sarmiento quienes imponen las condiciones
disidentes que se aprueban en Santa Fé el 25/9/1860 y que abarca
20 artículos de la Constitución. En 1861 Mitre derroca
a Derqui que sucedía a Urquiza, y se hace cargo del 3º gobierno
defacto en el país y 1º en la era constitucional. Las provincias
encargan al gobierno defacto a llamar a elección recayendo el
resultado de la misma en Mitre que asume el 12/10/1862 para el período
62/68. Siendo presidente en el 66, se hace una reforma constitucional.
Reunidos en Santa Fe sancionan el 12/9/1866 la modificación a
los artículos 4 y 67 inciso 1º quedando establecidos que
el gobierno nacional se hacía cargo de las aduanas en forma total
entre otras cosas. Tras una intensa lucha el 21/9/1880, bajo la presidencia
de Nicolás Avellaneda, tucumano, se promulga la Capital Federal,
de esta manera se centraliza todo el poder en la Provincia de Buenos
Aires y su capital. Los demás estados se quedaron mirando. Estudiando
la nueva constitución reformada para una reelección en
1994, observamos los artículos 94 al 98 por los cuales, aparentemente,
se da un golpe al federalismo. Hasta esa fecha, el país votaba
un Colegio Electoral según el ex articulo 81. Conforme a las
estructuras provinciales, la de Buenos Aires unida a la Capital reunía
el 32,4 % de ese Colegio Electoral. En esta reforma tendrán un
49,6 % de los VOTOS DEL PAÍS. Los 10 distritos menos poblados
que anteriormente sumaban el 23% del Colegio Electoral, a partir de
ahora tendrán el 3,6 % de los votos que se emitan. Esto significa
que el federalismo estará representado en la letra del articulo
1º de Constitución y la hegemonía política
y de poder se centralizará en la provincia de Buenos Aires y
la Ciudad de Buenos Aires con el refuerzo de las provincias centrales
Córdoba, Santa Fé y Mendoza con sus caudales de voto.
De allí que pensamos que los federales que nos quedan son las
aves que viajan de un lado a otro del país, manteniendo su hidalga
presencia sin el menoscabo de las intervenciones de los intereses individualistas.
Hay otros “regalos” que nos ha hecho la reforma del 94.
Hay mucho para analizar. Si Dios quiere, trataremos de hacerlo en otras
oportunidades. Por ahora, por suerte, nadie nos habrá de reformar
la alegría de ver planear sobre nosotros a esas aves rojas que
iluminan el cielo del lugar donde habitamos, el querido federal.