Por María Elena Dapello de Berterreix
Abogada
Y aunque llegó de tierras frías
fue capaz de transmitir mucho calor y de movilizar a un pueblo al que
le cuesta mostrar sus sentimientos, expresar sus alegrías y gritar
sus descontentos.
El lunes 19 de enero, un hombre, que es además nuestro presidente
se dirigió a los olavarrienses y afirmó que “los
argentinos somos capaces, honestos, trabajadores y podemos construir
una patria con justicia y seguridad”. Y además nos expresó
que está dispuesto a afrontar el desafío a ser él,
el que conduzca el timón, que llevará a la Argentina a
ponerse de pie.
Ojalá las palabras del Dr. Néstor Kirchner se concreten
en hechos reales y podamos entonces tener un país diferente,
donde haya trabajo y educación para todos, aún para los
que están hoy excluídos del sistema y en el que los jóvenes
entiendan que es a través del esfuerzo y la capacitación
que accederán a mejores empleos y que con su aporte ayudarán
a la construcción de una sociedad más justa, la que deberá
sustentarse sobre reglas claras y normas jurídicas respetadas
y respetuosas. Con un renacer de los valores que mostramos desde el
ejercicio de la gestión cunda entre la gente común; con
un gobierno que contemple las necesidades del conjunto y no de determinados
sectores. En fin, podamos transformar la dolorosa realidad argentina
de fin de siglo, dando paso con el correr del tiempo, a un estado de
bienestar, goce y felicidad para todos los habitantes de este suelo.
Ejemplos de un importante cambio de actitud por parte de nuestras autoridades,
hay muchos y por ello podemos tener una renovada y moderada esperanza
de que nos guían por el buen camino.
El clima político está cambiando y salvo algunas excepciones
que siempre existen, los políticos y funcionarios ya no se muestran
descarados ante la gente, haciendo gala y ostentación de lo que
el poder les proveía, mientras el pueblo necesitado y triste
observaba su actuación.
La colocación en puestos claves como el PAMI, de figuras de la
oposición, sin cuestionamientos éticos, como la Diputada
Nacional, Graciela Ocaña, con la finalidad de desarticular importantes
bolsones de corrupción, nos muestran claramente que con decisión
y convencimiento es posible cambiar el viejo orden, dando lugar a un
clima nuevo, consistente y solidario, que orienta una mejor manera de
vivir en democracia.
El apoyo y reconocimiento brindados a las Madres y Abuelas de Plaza
de Mayo contribuye a la recuperación de nuestra memoria colectiva
y por ende a la consolidación de nuestra identidad nacional,
porque es necesario asumir y repensar nuestra triste y condenable realidad
de la década del `70 para estar conscientes de que nunca más
permitiremos como nación, que actos de esa naturaleza se repitan
en nuestro país.
Es también honrosa la postura adoptada ante los organismos internacionales,
al ser capaces de señalarles que, en muchos casos fueron ellos
copartícipes, junto a funcionarios y empresarios argentinos serviles
y corruptos de profundizar el desempleo y el hambre. La necesidad y
conveniencia de interactuar con ellos está presente, pero ahora
posicionándolo de una manera distinta. Con dignidad y la voluntad
cierta de cumplir con las obligaciones contraídas, pero ninguna
vez más a costa de sacrificios extremos por parte del pueblo.
La mayor atención prestada a la salud y a la educación
(aunque todavía hay mucho por hacer en ambos terrenos); el resurgimiento
de las economías regionales conjuntamente con la revalorización
de nuestras bellezas naturales y la consecuente activación del
turismo nacional; la severa observación a la discutida Corte
de Justicia de la Nación; el decidido control a las antes nunca
tocadas empresas privatizadas, son algunos otros de los muchos indicadores
que nos devuelven el derecho a creer que las complejas decisiones políticas
adoptadas son acertadas.
Ante nosotros se abre una historia que está por escribirse y
de la que seremos partícipes necesarios. Nuestra fuerza, deseo
y voluntad coadyuvarán a orientar las decisiones de nuestros
gobernantes, por ello tenemos que ser responsable y cautos a la hora
de hacer manifestaciones y colaborar cada uno desde nuestro lugar, para
que las palabras expresadas por nuestro Presidente en Olavarría
el 19 de enero de 2004 se hagan realidad y entonces podamos convencernos
la sociedad argentina de que “somos colectivamente capaces, honestos
y trabajadores” y así mostrárselo también
al resto del mundo.