SEGUNDA NOTA
por Rúben Torrisi - Dr. en Ciencias Económicas - Licenciado
en Economía - Contador Público Nacional
Dr. René Favaloro (14- 7 - 1923
/ 30 - 7 - 2000). Eminente médico argentino de trascendencia
mundial, y un humano excepcional en todos los órdenes, que en
su paso por la vida fue un gran estudioso y un trabajador incansable,
siendo ejemplo cabal para todos, ayudando sin tregua a mejorar la calidad
de vida de los que padecían enfermedades del corazón principalmente,
etc. , luchando tenaz y permanentemente contra la muerte; cuidando lo
más valioso de cada humano, que es la vida, y en este accionar
desarrolló ampliamente la técnica del bypass aortocoronario,
de su creatividad, que salvó y salva miles de vidas, creando
un Instituto para servir a toda la comunidad, sin la más mínima
discriminación entre ricos y pobres, con la permanente postura
de la equidad social.
Fue un cabal ejemplo de laboriosidad, abnegación y creatividad,
con la certera demostración, que gente de origen humilde, como
en su caso, puede trascender a nivel nacional e internacional, cuando
se pone esfuerzo y pasión en su profesión; suicidándose
para que lo escuchen, en el marco de una sociedad, que tiene en alto
porcentual bajo nivel educativo-cultural, y una idiosincrasia que no
es para tomarla en cuenta como ejemplo bien positivo, habiendo sido
sí -el Dr. René Favaloro- un estupendo ejemplo para toda
la humanidad.
“L a ciencia es la expresión
de una necesidad inherente al ser humano y, en todo caso, está
ligada a la función superior de su naturaleza inteligente: la
capacidad de crear”.
“ No hay nada que produzca mayor alegría que el nacimiento
de un ser humano. Ese acto natural pleno de amor, homenaje a la vida
misma, no tiene comparación alguna. En mi época de médico
rural ayudé a dar a luz a innumerables niños en los ranchos
pampeanos. Jamás olvidaré el júbilo por el recién
nacido. La ternura de la madre al acunar por primera vez a su hijo,
o en sus brazos; es de una belleza indescriptible”.
“Ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante
de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico
correcto y buscar juntos el tratamiento adecuado. Sólo lo lograremos
si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos
luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios
de ninguna índole. Sólo lo lograremos si no nos apartamos
nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto a la dignidad
del hombre. Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión.
Siempre habrá tiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos.
Hemos de esforzarnos para mejorarnos individualmente pero entendiendo
que formamos parte de una sociedad que demanda nuestra participación.
Cuanto más destacada sea nuestra posición individual más
grande será nuestro compromiso social. Ha llegado la hora de
trabajar con humildad y modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse
con las alturas de las montañas. En la montaña de la vida
nunca se alcanza la cumbre”.
“Estoy convencido que a esta sociedad consumista, cegada por el
mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el
hecho trascendente de que no dejará de lado la justicia social
y la solidaridad”.
“En cada acto médico debe estar presente el respeto por
el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia
y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la
humanidad”.
“¿Escucharemos alguna vez los mensajes que nos legaron
con sus vidas y sus libros: Sarmiento, Hernández, Hudson, Mallea,
Martínez Estrada, Agustín Alvarez, Luis Franco, Julio
Irazusta Henriquez Ureña ( por no citar sino algunos pocos) o
seguiremos siendo testigos de la decadencia de la sociedad de consumo?.
“Existe en el país enorme cantidad de tierra improductiva
-mucha de ella fiscal- a la que hay que agregar en estos últimos
años centenares de miles de hectáreas que están
allí, al lado de los diques construídos desde Cabra Corral
hasta El Chocón, esperando la mano del hombre para derramar el
agua y traer progreso al país. Sabemos, por ejemplo, que medio
millón de hectáreas bajo riego en California produce la
inmensa mayoría de vegetales que consumen los 220.400.000 (hoy
280 millones aprox.) habitantes de los Estados Unidos de América.
Es fácil predecir lo que se podría hacer transformando
más de dos millones de hectáreas dormidas al pie de nuestros
lagos con el esfuerzo mancomunado del hombre y del estado”.
“Desde siempre mi profesión me enseñó a caminar
junto con los sentimientos más humanos: el dolor y la alegría,
la angustia y la esperanza. Como cirujano, día a día debo
luchar contra la muerte. Ganar esa batalla por la vida representa una
gran satisfacción”.
“Estoy convencido de que la única manera de rescatar y
preservar a los hijos de las “Villas Miseria” es con escuelas
hogares. ¿Qué podemos esperar de semejante promiscuidad
que engendra el alcoholismo, el abuso sexual y el incesto, el robo,
la riña y el asesinato?. De ahí saldrán los resentidos
sociales y el caldo de cultivos para doctrinas foráneas tan perjudiciales.
En estos días en que tanto hablamos de la Universidad, yo creo
que hemos perdido el derrotero en cuanto a prioridades en la enseñanza.
Nos debería preocupar más la primaria y la secundaria
- pues es en la niñez y en la pubertad cuando se forma el ciudadano
del futuro- que la universitaria, que si se la analizara en profundidad
tendría que rendir cuentas al país por su ineficacia”.
“Durante los años que viví en Jacinto Aráuz,
en el camino de regreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar
por los hermosos atardeceres- los atardeceres de La Pampa son realmente
fascinantes, quizás por el clima seco y los fuertes vientos que
golpean sobre las nubes. En esas ocasiones, detenía el auto en
medio de la ruta y, mientras el cielo se encendía con colores
tornasolados que cambiaban a cada momento, mis sueños y utopías
se entremezclaban con las nubes. En esos momentos imborrables la injusticia
social ocupaba un lugar en mi mente y desde entonces nunca dejó
de ocupar ese lugar”.
“Vivo enraizado con mi país. Pero quizás por mi
devoción a San Martín, Bolívar, Sucre y Artigas
a veces sufro más como latinoamericano que como argentino, a
pesar de estar machimbrado con mi tierra”.
“Nunca recibí distinciones a título personal. Para
mi el “nosotros” siempre estuvo por encima del “yo”.
“La salud sólo puede mejorarse con equidad social”.
“El día en que no sufra y no sienta impotencia porque se
me murió un paciente, tiro el bisturí y no opero más”
“La prevención y el control de enfermedades son fundamentales
para el mejoramiento continuo de la población. Para ello se deben
tomar medidas destinadas a producir cambios en el nivel de vida de las
poblaciones marginadas y eliminar las desigualdades evitables e injustas
en término de salud y bienestar individual y colectivo, demanda
persistente y creciente de las sociedades”
“La gloria no me interesa. Me gustaría pasar mis últimos
días criando gallinas”
“En el Congreso de Angostura de 1819, Bolívar decía
que América debe razonar y pensar un mundo nuevo en el que La
República sea “eminentemente justa, eminentemente moral,
que encadene la opresión, la anarquía, la culpa, que haga
reinar la inocencia, la humanidad, y la paz, que haga triunfar bajo
el imperio de las leyes inexorables, la igualdad y la libertad”
“Artigas, otro hombre excepcional, exigía un lugar para
obreros, mestizos y humildes y resentía poderosamente el privilegio
y las pretensiones de las clases altas. Fue uno de los primeros caudillos
políticos que reconoció los peligros que el libre comercio
planteaba a las naciones sudamericanas y fue también el que propuso
considerar a América como patrimonio mítico, una tierra
destinada a ser algo más que un simple apéndice de Europa”.
“La prevención debería ser el aspecto más
trascendente de nuestra especialidad. Estoy seguro de que en el futuro,
se harán menos angioplastías y menos cirugías de
revascularización. La prevención junto con los adelantos
de la biología molecular relacionado con la genética,
permitirán disminuir la incidencia de las enfermedades cardiovasculares”.
“Tuve suerte en la vida. Primero, la suerte de haber nacido en
un lugar pobre donde me enseñaron la importancia del trabajo
y la honestidad.
Segundo: Haber ido a la escuela laica, gratuita y obligatoria. Después
al colegio nacional. Cuarto, el hospital Policlínico de La Plata.
Quinto: Haberme ido a los EE.UU. y sexto, haber vuelto para cumplir
el sueño de fundar mi Instituto ¿Qué más
puedo pedir?.
“Trabajo al máximo porque no sé donde voy a estar
mañana. Pero como decía mi abuela, nadie se muere por
trabajar mucho”.
“La gente vive demasiado aferrada a la vida..., y lo que en realidad
tiene que hacer es vivir. De la muerte no hay que hacer una tragedia.
Hay que morirse como se muere un pájaro o un caballo, en el medio
del campo, ¿cual es la diferencia?.
“Vengo de un barrio muy pobre y pasé doce años como
medico rural. Llevo el olor a rancho para siempre: una mezcla de humo
y de mugre”.
“¿Cuándo se concretarán los deseos de San
Martín, Bolívar, O’Higgins, Sucre y tantos otros?.
A la falta de una hermandad solidaria, que debería basarse en
su propia cultura, se agrega la carencia de una adecuada interrelación
económica.”
“¿Alguien ha pensado alguna vez lo que significaría
que los países latinoamericanos con reservas incalculables de
agua, bosques, cereales, hierro, cobre, estaño, petróleo
y enormes extensiones de tierra virgen, con principios sólidos-excluyendo
falsos nacionalismos ya que el verdadero dice que cada país mantenga,
como es lógico, sus particularidades-, se unieran estructuralmente
para que, de una vez y para siempre, ocupemos un lugar en el mundo?.
“El que manda, el jefe, debe estudiar y capacitarse. Debe ser
el primero en llegar y el último en irse de su puesto de trabajo.
Pero aquí todos buscan el acomodo, el camino fácil...”
“Todos andan desesperados por ganar en el juego. Pero a la gente
hay que enseñarle que necesita un salario justo, una casa digna
donde vivir, un hospital que lo atienda cuando se enferma, una jubilación
justa para no terminar su vida en la indigencia. Hay que enseñarle
estas cosas, y no a jugar. Yo suprimiría el juego mañana
mismo”.
“Estoy absolutamente seguro de que el cambio de rumbo sólo
puede lograrse a través de la enseñanza. Sus objetivos
principales son:
1. Consolidación de los principios éticos del hombre.
2. Profundización de la democracia.
3. Construcción de la identidad nacional y unidad latinoamericana.
4. Generalización económica con elevación de los
índices de productividad y mayor equidad distributiva”.
“Muchos dicen que soy nihilista. Otros, que soy demasiado idealista:
casi ingenuo. Pero se equivocan soy realista. Y como soy realista, no
le tengo miedo al capital extranjero. Les tengo miedo a los vagos”.
“Sin embargo, con todos sus defectos ¡cada día más!,
me gusta mi país. Por eso volví, opero, enseño,
formé un grupo humano capaz de seguir solo. Volví por
lo que me duele, y porque quiero morir aquí. Tanto, que lo escribí
en mi renuncia a la Cleveland Clinic”.
“No quiero que hablen de mí, que me endiosen, que me pongan
de ejemplo, que hagan sensacionalismo con mi persona. En el pueblo de
Jacinto Aráuz, con mi hermano Juan josé, atendíamos
hasta sesenta pacientes por día. Pero eso no merece una medalla.
Es al revés: poder vivir esa experiencia fue un privilegio”.
“La Argentina, desde la época del virreinato, estaba llamada
a ser un país líder. Pero no sólo perdió
el liderazgo, bajó hasta los últimos puestos. ¿Por
qué?. Porque abandonó (y hoy ignora por completo) el código
moral de José de San Martín. Si no volvemos a ese código,
jamás podremos reconstruir la Nación y lo Nacional”.
“Voy al cine y no quieren cobrarme la entrada. Tomo un taxi, y
el chofer intenta regalarme el viaje. No puedo caminar veinte metros
por la calle, sin que alguien me pare y me elogie. Pero todo eso, lejos
de envanecerme, aumenta mi sentido de responsabilidad. Dios me libre
de ser tomado como modelo. ¡Desgraciado el que se cree tal cosa!”.
“La crisis en el sistema de salud es un problema serio que irá
empeorando si se toman medidas en el corto plazo. Los índices
de mortalidad infantil, pobreza y bajo nivel educativo reflejan que
el país ha retrocedido en estos temas claves”.
“La Argentina adolece de enfermeros. Los países del Primer
Mundo tienen 90 de estos auxiliares por cada 1.000 habitantes, y el
nuestro tan sólo nueve. De hecho, la falta de un trato más
humano por parte de los enfermeros representa el 12 por ciento de las
quejas de los pacientes”.
“Nosotros ya hemos graduado más
de cuatrocientos médicos en nuestra especialidad (en la cardiología
y en la cirugía cardiovascular), que están diseminados
desde Jujuy hasta Ushuaia, pero que también están diseminados
principalmente en todos los países de Latinoamérica”.
“Países como Ecuador, que
no tenía cirugía cardiovascular y solamente los ricos
podían irse al extranjero, hoy tienen tres servicios. Todos ellos,
desde los médicos hasta los técnicos, han sido formados
en nuestra Fundación”.
“Siempre digo que no podría
vivir sin ilusiones y utopías. El día que no tenga más
ilusiones prefiero morirme”
“¿Miedo a la muerte?. ¡Jamás!.
Me codeo con la muerte todos los días. Mi madre murió
a los 91. Mi padre, a los 86. Es un buen dato genético para mi,
pero eso no quiere decir nada. Vengo de una familia católica,
pero a pesar de eso creo que hay un “Chau, listo, se terminó
para siempre”. Con estas cosas no hay que hacer literatura”.
“Cuando me muera se van a enterar
de muchas cosas, porque no me gusta hacer bandera. Me voy a morir con
mis silencios”.
“Todo lo que gané en los
últimos años está en el Instituto. Pero este dato
puede publicarlo recién cuando me muera. ¿Me entendió?”.
(Manifestación del Dr. René Favaloro a un periodista de
la Revista “Gente”, en 1992).
Aspectos reales del accionar en la vida
del Dr. René Favaloro, nunca publicados, conocidos por gente
que lo acompañaba en el quehacer de la Fundación, que
hoy continúa y que me lo narraron, que define su encomiable personalidad:
1) Una Sra. India Mapuche, que vivía
con su familia en un valle de la Cordillera de los Andes, a varios kilómetros
de Neuquén, estaba afectada seriamente del corazón. Se
llegó al Hospital Público de Neuquén, y los médicos
que la atendieron y estudiaron el caso, le expresaron que la solución
era una cirugía de alta complejidad, que de realizarse no daban
seguridad por su vida; y le aconsejaron que se llegara a una ciudad
importante como Bahía Blanca que posee buen nivel médico.
Se llegó al Hospital Municipal de esa ciudad, y los profesionales
que estudiaron la afectación, tampoco daban seguridad por lo
complejo del problema, manifestándole que la única posible
solución es que se trasladara y consultara en Buenos Aires en
la Fundación Favaloro.
Esta Sra., no tenía dinero, ni obra social alguna, estaba encuadrada
en la plena pobreza económica-financiera.
Al llegarse a la Fundación y al estar narrando su situación
en la mesa de entradas, hace su ingreso el Dr. Favaloro, por lo que
las empleadas le plantearon que lo entrevistara personalmente. Se dirige
al mismo, le narra que era India Mapuche, sus consultas médicas
en Neuquén y Bahía Blanca y los síntomas de su
seria afectación, su falta de dinero y de obra social. El Dr.
Favaloro le interrumpe la narración, preguntándole si
sabía cocinar, contestando la misma que sí, que lo hacia
para ella y su familia, preguntándose si había cocinado
alguna vez: berenjenas, lo que contestó afirmativamente. La tomó
de un hombro, manifestándole que lo acompañara que ya
la internaba, le hacían los estudios, la posible cirugía,
como así también el post-operatorio, “y cuando estés
bien, te llevo a la cocina de acá en la Fundación, y me
pagas con dos frascos de berenjenas en escabeche, que me hagas”.
Todo se cumplió al pie de la letra.
2) El Dr. René Favaloro, tenía
una plena predilección por los quesos. Cuando vivía su
esposa, ésta afirmaba “que cuando René tomaba sopa,
no era con queso, sino que era queso con sopa”. Haciendo un intervalo
en su accionar, se llegó a una buena quesería ubicada
en Entre Ríos y Venezuela, a pocos metros de la Fundación,
donde tuvo que esperar respetando el turno. Al llegar a la misma, lo
conoce una joven de 17 años. Lo espera a la salida. Lo entrevista
y le expresa que ella forma parte de un hogar muy pobre, con un padre
desocupado, y que ella busca trabajo y no encuentra. Le expresa que
en su interpretación, que para tener posibilidades laborales,
frente a los tiempos que se viven en el país y en el mundo, tiene
que aprender computación y practicar activamente, por lo que
imprescindiblemente necesita un computadora. El Dr. Favaloro, anota
sus nombres, apellidos y dirección. A los 3 días la citó,
obsequiándole la computadora completa con impresora, y dispuso
que los técnicos que actúan en la Fundación, intervengan
en cualquier tipo de arreglos de la computadora obsequiada, por cuenta
de la Fundación.
La faz edilicia de la Fundación
y la tecnología compatible con la que se utiliza en el primer
mundo, con actualización permanente, para la salud, fundamentalmente
de los argentinos, es la concreción de un ser que amaba a su
país y estaba consustanciado plenamente con el apostolado de
la medicina, resultando uno de los humanos más descollantes del
siglo XX del país y del mundo, concretando varias invenciones
relacionado con su especialidad, etc., que no patentó, para que
su costo fuera menor, en virtud de su consagrada postura; “que
en materia de salud, no hay ricos ni pobres, hay pacientes”. Además
en la Fundación, hay que mencionar y resaltar que todo el equipo
de médicos actuantes, coordinadoras, enfermeros, personal administrativo,
etc., son todos de una calidad y humanismo pleno, en otra demostración
inteligente y humanista del Dr. René Favaloro.
Quien ha realizado las 2 notas referidas a los Aforismos del Dr. René
Favaloro, es lo mínimo que podía hacer como merecido homenaje
a una personalidad, que fue todo un ejemplo para la humanidad y del
que permanentemente debemos aprender para ser lo mejor posible en nuestro
paso por la vida.
Este trabajo de recopilación es la consecuencia de que vivo gracias
a un transplante hepático realizado en la Fundación Favaloro,
por eso el desarrollo de estos recuerdos es el menor aporte con que
podía contribuir a su merecida memoria.
¡Gracias Doctor!