Nº 089 - De Nuestra Fauna - El Chimango – Carlos Arraga |
Aves de rapiña carroñera de diferentes tamaños pertenecientes a la familia de las Falconidae. El nombre científico es el de Polyborus Plancuo. Tiene la cabeza blancuzca con capuchón pardo; un gran pico curvo color salmón; pecho algo blanco típicamente rayado de pardo; alas grandes también pardas con manchas blancas lo que lo hace muy reconocible cuando emprende vuelo. Son comunes desde el norte hasta el sur de la Prov. de Tierra del Fuego, incluso se las suele ver por nuestras Islas Malvinas. Construyen sus nidos en árboles, pajonales, en el suelo o robándoselas a otras especies. Pone entre dos y seis huevos y es variado el número de especies y subespecies en el país. El chimango es un animal avieso, traidor; de las aves que surcan el cielo, es el más mal llevado , si bien por su condición carroñera suele ser útil para limpiar los terrenos de cadáveres. Es de andar altanero, petulante, suficiente; mira a ambos lados como con desprecio por todo lo que lo rodea. Con estos hábitos, se asemeja a ciertos personajes de la vida nacional, provincial o municipal. A propósito del chimango, seguimos estudiando para enterarnos de los pormenores de la reforma constitucional que nos supieron regalar en el 94. Entendemos que varios chimangos que aún sobrevuelan los cielos de la patria, contribuyeron a redactar sus textos entre gallos y medias noches. Según la opinión del constitucionalista Dr. Néstor P. Sagués, tal como lo expresa en su nota del 30/8/94 en el diario La Nación, a su juicio “La constitución está por hacerse”. El nuevo texto deja importantísimos puntos al criterio del Congreso y del Presidente, actuando como colegiador. A ellos les corresponde, en efecto, dictar un cúmulo de leyes especiales que van a disciplinar una serie de organismos y dispositivos que se suponen son vitales para entender el nuevo esquema de poder “lo que sucedió es que la premura de ambas partes mayoritarias en la construcción de la reforma. Los tuvo ocupados en especial en darle primero solución a los intereses personales y particulares y dejar para después lo que ellas consideraban superfluo. Ambos protagonistas estaban por encima del común de la gente. Hace unos meses, viendo por Canal 7 el programa de los sábados a las 17 hs; llamado Cine de Barrio, vimos la película nacional del año 39 “Así es la vida” protagonizada entre otros, por Enrique Muiño, Elías Alipi. Dentro de la trama de la obra, don Alipi representaba a uno de esos politiqueros de comité que solían dar solución a los problemas de sus correligionarios con las más arteras artimañas sin reparar en métodos ni agachadas. No obstante él se autoelogiaba diciendo “Yo soy un hombre derecho”. Actualmente, aún tenemos politiqueros de la misma laya que se vanaglorian de sus tristes acciones pasadas, proclamando a los cuatro vientos “Yo salvé al país” como lo supo hacer un ex presidente al cumplirse el vigésimo aniversario de la penosa vuelta a la democracia que supimos soportar desde el 10/12/83. Hace muchos siglos atrás, en la antigua Roma, el cónsul Cicerón ejercía la dictadura democrática y ante la pregunta ritual del senado “¿Juráis haber cumplido con las leyes?” muy suelto de cuerpo el cónsul contestó “Juro haber salvado a la República” de la misma forma que el citado ex presidente lo dijo al conmemorarse los 20 años de nuestra democracia. Como se pude ver, a pesar de los siglos, nada cambió. Es que los esquemas de la desvergüenza son los mismos desde la antiguedad. Según Bernard Crick: “ La política puede ser definida como la actividad por la cual diferentes intereses, dada una determinada unidad de gobierno, son conciliados otorgándose a cada uno de ellos una parte del poder en proporción a su importancia para el bienestar y la sobrevivencia de la comunidad en su conjunto. “ Así en aras de ese bienestar se gestó bajo cuerdas el 6 /9/93 (que coincidencia ¿no?)la reunión de dos caudillos en franca decadencia en la residencia particular de un ex ministro donde, tal vez, se delinearon las bases para la reforma “sin introducir modificaciones algunas a las declaraciones, derechos y garantías de la “primera parte de la Constitución Nacional”. Abriendo el camino para que se generara el publicitado y triste Pacto de Olivos el 14/11/93 realizado en la Quinta Presidencial. El 29/12/93 se decreta la ley 24.309 que convoca a una Convención Constituyente. El 22/8/94 se aprueba en Santa Fe la reforma pero, como todo es tan rápido, ansioso, anhelante para los intereses de ambos caudillos, el 15/12/94 se ven obligados a sancionar la ley 24.430 para poder cubrir omisiones garrafales. Esa ley se promulgó el 3/1/95 y se la publicó en el Boletín Oficial el 10/1/95 para que pudiera tener vigencia a partir de esa fecha, es decir, para que pudiera tener vigencia 5 meses después de sancionada la reforma, tratando de enmendar el vergonzante y burdo olvido. Esta ley, según algunos constitucionalistas, no certifica validez por ser emitida a posteriori de la sanción convencional. Todo es resultado de la rapidez señalada por la que se rigió el “mutatis mutandis” que es “cambiando lo que deba cambiarse” a favor de ellos. Así fueron las cosas entre estos personajes. Adversarios en la lid política, se ven unidos en la componenda de intereses y así siguen el camino del chimango mirando con desdén y suficiencia a sus semejantes, compañeros y/o correligionarios. Sin lugar a dudas la era de la represión amerita otros comentarios más tristes y penosos que le cupo vivir a la sociedad. Sin embargo, descaradamente su ex ministro, uno de los delincuentes que sigue suelto, todavía sigue opinando con toda caradurez y nos dice que “La plata dulce fue un proceso educativo”y hasta hoy no escuché a nadie que se dice defensor de las libertades individuales y adalid de los derechos humanos le haya contestado como correspondería. Puede ser que ahora hayamos entrado en el camino de mejores tiempos. Hay que esperar que se produzcan buenos resultados. Ya lo dijo Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y creemos que, como vamos andando vamos a ir llegando a una vida mejor, sobre todo tigre de carroñeros que nos han venido comiendo las entrañas sin piedad desde hace años. Cuando terminen de desaparecer esos chimangos, el país tendrá la posibilidad de un porvenir mejor. Que Díos así lo permita. |
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