Las enfermedades cardiovasculares son la principal
causa de muerte en la República Argentina. El alto consumo de
grasas es el principal responsable del aumento de colesterol en sangre,
que junto a otros factores de riesgo (hipertensión, diabetes,
obesidad); cumple un rol fundamental en el aumento de la morbimortalidad
cardiovascular de origen isquémico.
Para prevenir este tipo de enfermedades y disminuir todos los factores
de riesgo que nos conduzcan a ellas, todos deberíamos realizar
diariamente una dieta equilibrada que se acompañe de la práctica
de actividad física.
Una dieta equilibrada es aquella que contiene aproximadamente 55% de
hidratos de carbono, 15% de proteínas y 30% de grasas.
Los hidratos de carbono le aportan energía a nuestro organismo
y se dividen en 2 grandes grupos: 1) los hidratos de carbono simple
presentes en azúcar, miel, dulces, golosinas, gaseosas; y 2)
los hidratos de carbono complejos presentes en cereales y derivados(pan,
pastas) y legumbres. Dentro de este grupo (hidratos de carbono complejos)
se encuentran las fibras que son un tipo de hidratos de carbono que
no s puede digerir en forma total y se encuentran en la piel, cáscara,
hollejos, pulpa y semillas de hortalizas y frutas frescas; también
en frutas deshidratadas y frutas secas, cereales integrales y legumbres.
Es importante tener en cuenta que el consumo diario de alimentos ricos
en fibra ayuda al buen funcionamiento del aparato digestivo, disminuye
los niveles de colesterol y ayuda a regular los niveles de azúcar
en sangre.
Las proteínas forman parte básica de la estructura de
los tejidos, y también actúan en funciones metabólicas
y reguladoras. Existen 2 tipos de proteínas: las de origen animal
(llamadas completas) presentes en carnes, huevos y lácteos (leche,
queso y yogur); y las de origen vegetal (de menor calidad que las anteriores
y por eso llamadas incompletas) que se pueden encontrar en cereales,
legumbres y frutas secas.
Las grasas son otro componente importante
de nuestra alimentación, ya que son al fuente de energía
más concentrada, transportan muchas vitaminas(A, D, E y K) y
aportan al organismo los ácidos grasos esenciales que éste
no puede
formar y que se necesitan a su vez para formar otras sustancias como
hormonas y enzimas.
Según su naturaleza las grasas se dividen en saturadas (origen
animal) presentes en manteca, yema de huevo, quesos, vísceras,
achuras y embutidos; e insaturadas (origen vegetal) presentes en aceites(
de oliva, maíz, girasol, canola) y frutas secas; también
en los pescados que a pesar de ser un alimento de origen animal, contienen
menos calorías, grasas y colesterol; y además algunos
poseen una interesante proporción de ácidos W3(considerados
grasas saludables) como por ejemplo: caballa, salmón, arenque,
sardina.
Los productos ricos en hidratos de carbono
simples solo brindan energía y ninguna sustancia nutritiva; además
si son consumidos en exceso, favorecen el desarrollo de sobrepeso, obesidad
y aumentan el colesterol y otras grasas en sangre.
La actividad física es otro factor
determinante para tener una vida saludable, la misma siempre deberá
ser supervisada, acorde a la edad y condiciones físicas de cada
uno. Siempre consulte a su médico e infórmese sobre su
frecuencia cardíaca y valores de presión arterial.
Actualmente el ritmo de vida y las exigencias
diarias nos hacen olvidar del cuidado de nuestra salud, aumentando el
sedentarismo, el consumo de tabaco y otos factores de riesgo que atentan
contra el bienestar de las personas.
Por eso es necesario hacernos un tiempo para cuidar nuestra salud, detenernos
a observar cuál es nuestra dieta diaria y nuestros hábitos
de vida para cambiar el rumbo y así mejorar nuestra calidad de
vida.
Modelo de programa de Caminatas según
edad y nivel de aptitud física