Roberto Forte es un autor local con reconocimientos
a nivel nacional e internacional. Ha publicado El Hijo del Orfebre (cuentos,
1986); Cuentos Suburbanos (1990); Una Sombra que cobija (Ensayo sobre
Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, 1992) y De Recuerdos
y Olvidos, (cuentos, 1996).
En esta entrevista nos da su visión
de la literatura local, nos habla de sus cuentos y de sus proyectos
para el futuro y además, Roberto nos habla, (con su habitual
humildad de hombre del interior bonaerense) de su flamante orgullo:
La Biblioteca Popular del Barrio C.E.C.O, que lleva su nombre.
Pregunta: Respecto de sus cuentos ¿Puede decirse que reflejan
a nuestra sociedad, a nuestra historia, a nuestra geografía?
Respuesta: Todos mis cuentos tienen una base real; después hay
ribetes de ficción. La gran mayoría tiene hechos que se
sitúan en esta ciudad o en ciudades muy parecidas.
Cuando escribí El Hijo del Orfebre, el primer libro, me hicieron
algunos comentarios al respecto. Nora Sollé hizo un análisis
de la obra, y la catalogó como “una conquista de la frontera
interior”. Se encuentran cosas del pasado. Ahí yo me enteré
que había escrito sobre nuestra geografía y sobre nuestros
hechos cotidianos. Y eso se refleja después en Cuentos Suburbanos,
donde hay, por ejemplo, un cuento que tiene que ver con el pasado de
mi familia.
El cuento “Los Días Ajenos” (incluido en El Hijo
del Orfebre) es prácticamente la historia de la familia de mi
abuelo paterno, hasta que nacen los hijos. Yo no me incluí, por
lo que tiene algunos ribetes de ficción y elementos que yo no
conocía o que no conozco, sin imaginados.
El cuento acerca de la inundación (Aguas Abajo) es prácticamente
autobiográfico y tiene que ver con la casa de mis padres. Es
exactamente lo que sucedió porque mis padres estaban a media
cuadra del arroyo.
P. ¿Qué se siente al tener una Biblioteca que lleva su
nombre?
R. Me costó horas de sueño... Fue un regalo inesperado,
quizá el mejor premio que he recibido. Nunca me lo imaginé.
Todo nació con una entrevista en la escuela, me han invitado
muchas veces a charlar con los chicos, a que lea algunos cuentos.
Me invitaron a charlar con un grupo de alumnos de la Escuela Media del
Barrio CECO y cuando ya nos despedíamos, me comentaron: “va
a tener noticias nuestras, usted está entre los ternados...”
(Para la elección del nombre de la Biblioteca); lo tomé
como un halago, pero que no iba a ser real, porque había nombres
como el de Ernesto Sábato. Cuando me llegó la nota me
quería morir...esas cosas que nacen de los alumnos es muy difícil
darles marcha atrás, ¿no?
Hoy en día, cada vez que voy, doy una vuelta antes de entrar
porque me parece mentira... No caía en la realidad porque decía:
“Habiendo en Olavarría tantas personas que han hecho por
la cultura, y yo he escrito cuentos nomás...”
P. ¿Se siente condicionado para seguir escribiendo? ¿Piensa
que ahora tiene una responsabilidad mayor?
R. No lo tengo claro; no escribo mucho, no soy un escritor fecundo.
Escribo un cuento cuando tengo algo que contar, no trato de fabricarlos.
Generalmente, a mis cuentos los escribo cuando sé cómo
empiezan y cómo terminan, lo del centro va creciendo.
No lo hago por obligación. La Rochefoucauld decía: “Escribir
para comer, no es comer ni escribir”. Mis cuentos son por necesidad
de expresión, no por obligación.
P. ¿Cómo ve a la literatura olavarriense?
R. Como tantas manifestaciones culturales de Olavarría, creo
que va creciendo. Olavarría, a pesar de todo lo que se pueda
decir, tiene manifestaciones culturales de todo tipo, y eso pesa en
la región. Las Artes Plásticas, la Música, son
muy buenas. En cuanto a la literatura, hay mucha gente que escribe bien
y mucha gente que no lo manifiesta, que se ha mantenido por años
entre bambalinas.
Es el caso de Adolfo Rocha Campos, un gran amigo, y que a mí
me ha animado siempre a escribir.
P. Respecto del rol que la literatura debe desempeñar en la sociedad,
¿Usted considera que debe ser más protagónico?
R. La literatura tiene épocas, hay épocas (ha pasado mundialmente),
cuando la realidad es tan acuciante o tan terrible, parece que la literatura
se aplaca. Porque está todo dicho en la realidad misma; luego,
cuando hay un poco de calma, empieza a resurgir. El momento tan malo
que pasamos, en el año 2001, cuando la realidad superaba a la
ficción...¿Quién iba a escribir? ¿Yo qué
voy a escribir si todo está dicho en la realidad? Luego hay un
resurgimiento, una ola.
P. ¿Piensa publicar alguna otra obra?
R. Tengo el libro que me premiaron en España, se llama Página
para Latinoamericanos, que varias veces estuvo por salir; así
que ojalá salga este año, esa es la idea.
P. Una reflexión sobre su vida como escritor.
R. Soy un agradecido. Hace poco tiempo me llamó Daniel Cavalli,
para su programa de radio “Pará la Oreja” y me decía
que a veces le da bronca porque hay gente con inquietudes (no sólo
mi caso), que no puede vivir de esto. Yo le contesté: que no
te dé bronca, porque en cierta manera, estos hechos son una forma
de vida, me han dado una significación muy especial. He tenido
reconocimientos que no los pago con todo el oro del mundo.
P. Autores que han influido en su obra...
R. Considero a Ray Bradbury como un maestro del cuento de ficción.
En cuanto a nuestro país, a Julio Cortázar. En cuanto
a novelistas, Ernest Hemingway, el existencialismo de Jean Paul Sartre
y el realismo mágico de Gabriel García Márquez.
P ¿Cómo ve el futuro?
R. Y...la sociedad es cada vez más compleja. Cuando se hace muy
compleja (en cuanto a la incorporación de elementos tecnológicos),
entran a jugar muchos factores. Para la juventud especialmente, resulta
muy difícil.
Si logramos que la técnica no nos apabulle, el futuro está
por delante. Ray Bradbury lo dijo el otro día: al preguntársele
qué sentía cuando verificaron que había hielo y
agua en estado gaseoso en Marte, dijo: “En cien años estamos
colonizando...” El también se siente partícipe de
la aventura.
El mundo está por delante, más allá de los peligros
que aún subsisten, porque las ojivas nucleares aún no
han sido desmanteladas y constituyen un riesgo para la Humanidad. A
pesar de todo, el futuro es muy esperanzador.
Hasta aquí la entrevista. Quiero
recordarles que la Biblioteca Popular Roberto Forte funciona en la casa
236 del Barrio CECO, merced al apoyo brindado por instituciones de ese
barrio y de la Municipalidad de Olavarría.
Esta Biblioteca es un nuevo retoño en el árbol del saber,
y rinde un muy merecido homenaje a un escritor de nuestra comunidad.