Nº 089 - Roberto Forte Escritor – Cefernio Daniel Lazcano


por Ceferino Daniel Lazcano
Lic. en Comunicación Social

Roberto Forte es un autor local con reconocimientos a nivel nacional e internacional. Ha publicado El Hijo del Orfebre (cuentos, 1986); Cuentos Suburbanos (1990); Una Sombra que cobija (Ensayo sobre Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, 1992) y De Recuerdos y Olvidos, (cuentos, 1996).

En esta entrevista nos da su visión de la literatura local, nos habla de sus cuentos y de sus proyectos para el futuro y además, Roberto nos habla, (con su habitual humildad de hombre del interior bonaerense) de su flamante orgullo: La Biblioteca Popular del Barrio C.E.C.O, que lleva su nombre.
Pregunta: Respecto de sus cuentos ¿Puede decirse que reflejan a nuestra sociedad, a nuestra historia, a nuestra geografía?
Respuesta: Todos mis cuentos tienen una base real; después hay ribetes de ficción. La gran mayoría tiene hechos que se sitúan en esta ciudad o en ciudades muy parecidas.
Cuando escribí El Hijo del Orfebre, el primer libro, me hicieron algunos comentarios al respecto. Nora Sollé hizo un análisis de la obra, y la catalogó como “una conquista de la frontera interior”. Se encuentran cosas del pasado. Ahí yo me enteré que había escrito sobre nuestra geografía y sobre nuestros hechos cotidianos. Y eso se refleja después en Cuentos Suburbanos, donde hay, por ejemplo, un cuento que tiene que ver con el pasado de mi familia.
El cuento “Los Días Ajenos” (incluido en El Hijo del Orfebre) es prácticamente la historia de la familia de mi abuelo paterno, hasta que nacen los hijos. Yo no me incluí, por lo que tiene algunos ribetes de ficción y elementos que yo no conocía o que no conozco, sin imaginados.
El cuento acerca de la inundación (Aguas Abajo) es prácticamente autobiográfico y tiene que ver con la casa de mis padres. Es exactamente lo que sucedió porque mis padres estaban a media cuadra del arroyo.
P. ¿Qué se siente al tener una Biblioteca que lleva su nombre?
R. Me costó horas de sueño... Fue un regalo inesperado, quizá el mejor premio que he recibido. Nunca me lo imaginé. Todo nació con una entrevista en la escuela, me han invitado muchas veces a charlar con los chicos, a que lea algunos cuentos.
Me invitaron a charlar con un grupo de alumnos de la Escuela Media del Barrio CECO y cuando ya nos despedíamos, me comentaron: “va a tener noticias nuestras, usted está entre los ternados...” (Para la elección del nombre de la Biblioteca); lo tomé como un halago, pero que no iba a ser real, porque había nombres como el de Ernesto Sábato. Cuando me llegó la nota me quería morir...esas cosas que nacen de los alumnos es muy difícil darles marcha atrás, ¿no?
Hoy en día, cada vez que voy, doy una vuelta antes de entrar porque me parece mentira... No caía en la realidad porque decía: “Habiendo en Olavarría tantas personas que han hecho por la cultura, y yo he escrito cuentos nomás...”
P. ¿Se siente condicionado para seguir escribiendo? ¿Piensa que ahora tiene una responsabilidad mayor?
R. No lo tengo claro; no escribo mucho, no soy un escritor fecundo. Escribo un cuento cuando tengo algo que contar, no trato de fabricarlos. Generalmente, a mis cuentos los escribo cuando sé cómo empiezan y cómo terminan, lo del centro va creciendo.
No lo hago por obligación. La Rochefoucauld decía: “Escribir para comer, no es comer ni escribir”. Mis cuentos son por necesidad de expresión, no por obligación.
P. ¿Cómo ve a la literatura olavarriense?
R. Como tantas manifestaciones culturales de Olavarría, creo que va creciendo. Olavarría, a pesar de todo lo que se pueda decir, tiene manifestaciones culturales de todo tipo, y eso pesa en la región. Las Artes Plásticas, la Música, son muy buenas. En cuanto a la literatura, hay mucha gente que escribe bien y mucha gente que no lo manifiesta, que se ha mantenido por años entre bambalinas.
Es el caso de Adolfo Rocha Campos, un gran amigo, y que a mí me ha animado siempre a escribir.
P. Respecto del rol que la literatura debe desempeñar en la sociedad, ¿Usted considera que debe ser más protagónico?
R. La literatura tiene épocas, hay épocas (ha pasado mundialmente), cuando la realidad es tan acuciante o tan terrible, parece que la literatura se aplaca. Porque está todo dicho en la realidad misma; luego, cuando hay un poco de calma, empieza a resurgir. El momento tan malo que pasamos, en el año 2001, cuando la realidad superaba a la ficción...¿Quién iba a escribir? ¿Yo qué voy a escribir si todo está dicho en la realidad? Luego hay un resurgimiento, una ola.
P. ¿Piensa publicar alguna otra obra?
R. Tengo el libro que me premiaron en España, se llama Página para Latinoamericanos, que varias veces estuvo por salir; así que ojalá salga este año, esa es la idea.
P. Una reflexión sobre su vida como escritor.
R. Soy un agradecido. Hace poco tiempo me llamó Daniel Cavalli, para su programa de radio “Pará la Oreja” y me decía que a veces le da bronca porque hay gente con inquietudes (no sólo mi caso), que no puede vivir de esto. Yo le contesté: que no te dé bronca, porque en cierta manera, estos hechos son una forma de vida, me han dado una significación muy especial. He tenido reconocimientos que no los pago con todo el oro del mundo.
P. Autores que han influido en su obra...
R. Considero a Ray Bradbury como un maestro del cuento de ficción. En cuanto a nuestro país, a Julio Cortázar. En cuanto a novelistas, Ernest Hemingway, el existencialismo de Jean Paul Sartre y el realismo mágico de Gabriel García Márquez.
P ¿Cómo ve el futuro?
R. Y...la sociedad es cada vez más compleja. Cuando se hace muy compleja (en cuanto a la incorporación de elementos tecnológicos), entran a jugar muchos factores. Para la juventud especialmente, resulta muy difícil.
Si logramos que la técnica no nos apabulle, el futuro está por delante. Ray Bradbury lo dijo el otro día: al preguntársele qué sentía cuando verificaron que había hielo y agua en estado gaseoso en Marte, dijo: “En cien años estamos colonizando...” El también se siente partícipe de la aventura.
El mundo está por delante, más allá de los peligros que aún subsisten, porque las ojivas nucleares aún no han sido desmanteladas y constituyen un riesgo para la Humanidad. A pesar de todo, el futuro es muy esperanzador.

Hasta aquí la entrevista. Quiero recordarles que la Biblioteca Popular Roberto Forte funciona en la casa 236 del Barrio CECO, merced al apoyo brindado por instituciones de ese barrio y de la Municipalidad de Olavarría.
Esta Biblioteca es un nuevo retoño en el árbol del saber, y rinde un muy merecido homenaje a un escritor de nuestra comunidad.

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