Nº 089 - Estampas con Aroma Antigüo – Retrovisor |
En este
espacio para cosas, usos y costumbres de tiempo atrás proponemos
en esta ocasión el recuerdo de las “figuritas”, aquellas
pequeñas y coloridas estampas que apasionaban a los niños
y eran de uso para promover el consumo de ciertas golosinas.
Aquellas figuritas no se vendían sueltas como fue después; bellas e instructivas, venían en las envolturas de chocolatines “Águila”, “Kelito” (de Noel) y otros, que debían pegarse en álbumes que contenían, además, la reseña instructiva de la materia de que se ocupaban, por lo general Historia, ciencias naturales y deportes. Hubo una colección, en particular, que contenía una lección detallada del Descubrimiento de América y los demás viajes de Colón; se ilustraba con las brillantes y magníficas figuritas que, a modo de mosaicos, componían escenas correspondientes a los distintos pasajes de esa historia. El álbum, una vez lleno, se convertía en un buen libro de texto, pero había que juntar muchas figuritas, lo que significaba comerse muchos chocolatines que al precio de $ 0,05 (cinco centavos, una monedita de níquel) compraban los niños, pletóricos de expectativas para saber si la que traía el envase era una que no se tenía, u otra de las “repetidas” que servían para el canje. Una vez completado el álbum con todas las figuritas pegadas según la exigencia, se lograba un premio consistente por lo general en una pelota de fútbol N°. 5 -la legendaria de gajos y cámara de goma para los varones- o una muñeca vestida, de buen tamaño para las ganadoras. Pero siempre había una figurita de muy limitada tirada: era “la difícil”, la que no aparecía sino muy de tanto en tanto, y no se podía lograr sino comprando más y más chocolatines. Pero sin duda todas esas pequeñas partes de ilustraciones cumplían bien su finalidad promotora del consumo, a la vez que ayudaban al conocimiento y al entretenimiento, porque las “repetidas” se utilizaban como medios de pago para aquellas interminables partidas a la “arrimadita”, que también eran un acicate para adquirir otras destrezas constructivas. No había violencia ni traumáticas historias en aquellas figuritas chocolatineras, y el producto, la golosina, era de calidad e inocuidad inalterables. Eran cosas de un tiempo de inocencias, sin traumas ni complicaciones. |
diseño
y hosting digitalone.com.ar |
AntiCopyright
Toda la información de este sitio puede ser reproducida libremente,
en forma total o parcial, aunque agradeceríamos que citaran la fuente mailingolavarriense.com |