Una cantidad importante
de publicaciones han visto la luz últimamente, referidas todas
ellas a la historia de pequeñas comunidades del partido de Olavarría.
En estas obras el lector puede encontrar un relato de los acontecimientos
históricos que suscitaron la creación de estas localidades,
una reseña de las instituciones que acompañaron su desarrollo
y un testimonio de la vida cotidiana (pasada presente) de cada pueblo.
El libro de Virginia Balestra de Coumei, “Cerro Sotuyo, en el
recuerdo” lo evoca de esta manera:
“Cerro Sotuyo fue un lugar que no todos conocieron, un punto en
el mapa de 1864.
A 140 años de este trazado el pueblo ya no existe,
por eso procuré su rescate desde el punto de vista histórico
y social.
Así quedarán guardadas en las páginas de este libro
sus tradiciones y costumbres, historias vivas de todos sus ex- habitantes”.
El amor a la tierra, la nostalgia por el lugar hoy sumergido en el olvido
es una emoción viva que recorre todo el libro a través
de la prosa transparente de Virginia.
El acto de presentación de este libro (realizado en Sierras Bayas,
a fines del 2003) fue por demás emotivo y reunió a muchos
de sus ex-habitantes.
Otro libro acerca de una localidad de nuestro partido es “Blanca
Grande, tu gente, tu pueblo, tu escuela, tu historia, escrito por Elsa
G. Raymondi.
Dice la autora:
“Empecé un día sin darme cuenta a dónde iba.
Todo era nuevo, nadie conocido
Cuando llegué me sorprendí porque eras
grande, inmensa.
Yo venía de una provincia y no conocía de tu
existencia.
Fue pasando el tiempo y me fui encariñando
más
Y sin pensar pasaste a ser mi segundo hogar
Compartí momentos muy felices
Pero a su vez muy tristes de mi vida junto a vos
Pero me mantuve en pie
Porque sabía que me esperabas
Ahora continúo mi camino junto a vos
Y por eso quiero demostrarte mi amor
A pesar que muchos piensan que sos un pueblo
olvidado
No es así
Estás lleno de vida en cada rincón
Y con tus recuerdos vivos todos seguiremos en
pie.
¿Sabés una cosa Blanca Grande?
Te llevo en mi corazón
Y siempre trataré que todos los que estén junto
a mí
Conozcan tu creación”.
Si se pudiera encontrar un factor común
en ambas obras ese sería el dolor por la migración de
sus habitantes. De la gente que con su trabajo contribuyó en
mucho a hacer más grande nuestra querida Argentina.
Hará falta una mirada nueva, una nueva mentalidad para volver
los ojos hacia esos paisajes rurales, hoy casi desiertos.
Será necesario marchar contra la corriente que tiende a concentrar
servicios, habitantes y consumidores en grandes centros humanos para
poder volver a dar vida a estos lugares que aún nos esperan;
y calladamente nos recuerdan cuanta esperanza duerme en su tierra, en
sus entrañas, para las futuras generaciones.