| Supervisando
Artículo escrito
por Hermes Dirazar para la revista “Pulso” - Suplemento de
“El Popular” con el seudónimo de URANO
En notas anteriores hemos
mencionado la necesidad de que el supervisor conozca algunos aspectos
relacionados con la psicología.
La función del supervisor se define continuamente como la de aquel
nivel de organización donde la tarea principal consiste en hacer
más que en hacer, y que ello requiere cualidades personales de
conducción para orientar, guiar, capacitar, motivar, disciplinar,
etc.
En definitiva se trata de percibir, analizar y corregir conductas de otros
seres humanos, orientándolos a la consumación de objetivos.
Justamente la Psicología es la ciencia que se ocupa de las conductas
y por ende su conocimiento constituirá una valiosa herramienta
de gestión; ayudará a comprender comportamientos y ha tomar
decisiones mejor fundamentadas.
Este hecho es tan importante que hoy en día no puede haber ninguna
teoría administrativa que ignore los aportes realizados por aquellos
autores que priorizaron la conducta humana, ellos (Allport, Postran, Mc.
Gregor, Argyris, Zaleznick, Likert, Herzberg y Maslow, entre los más
destacados) analizaron y desarrollaron el concepto de percepción,
explicaron el aprendizaje en relación con los conceptos de percepción
y motivación y desarrollaron el concepto de personalidad como unidad
de percepción, motivación y aprendizaje.
Tenemos así que la Psicología, sin ser una ciencia exacta,
y a pesar de las diferentes escuelas, muchas veces contradictorias, permitió
interpretar los componentes esenciales de los factores dinámicos
que determinan una conducta.
Las investigaciones se orientaron en dos grandes líneas: las referidas
al grupo y a los individuos, aspectos totalmente omitidos por los autores
clásicos Taylor y Fayol.
En primer término se deja de lado el concepto de hombre-máquina
con características similares a una rueda de engranaje que debe
atender en sus necesidades primarias de subsistencia (lubricante-salario)
y se reconoce la constitución del hombre-persona que actúa
con libertad de pensamiento y acción, con necesidades sociales
y de autorrelación ético-afectiva que deberán ser
consideradas. El hombre exige atención a su individualidad y ello
implica conocerlo en su estructura mental sin dejar de ver que cada persona
es única e irrepetible, por lo tanto interesa el estudio psicológico
dentro del marco de la empresa.
La maravillosa complejidad del individuo como unidad de conducta lleva
rápidamente a considerar e interrelacionar numerosas variables
que pueden llevarnos inmediatamente a salirnos del campo de la administración
corriéndose el riesgo del abuso y deformación de las interpretaciones,
perdiendo así todo valor práctico; de hecho, este riesgo
sirve de argumento a quienes siguen defendiendo el concepto de hombre-máquina
negando los aportes de la psicología.
Lo cierto es que desde el punto de vista administrativo, los individuos
son parte del problema, y si bien es la parte más importante siguen
siendo parte; esto debe tenerse bien presente a los efectos de buscar
el equilibrio, difícil por cierto, sobre la atención psicológica
en cantidad y calidad que la organización debe contemplar.
En muchos casos los conocimientos psicológicos serán base
principal en la elaboración de un procedimiento (programas de capacitación,
por ejemplo) y en otros servirán para al menos comprender actitudes
y con ello elaborar decisiones más justas (ante medidas disciplinarias
v.g.).
En consideración a la necesidad de centralizar los aspectos psicológicos
inherentes a la organización es que las diferentes escuelas se
han ocupado principalmente de los aspectos mencionados.
La importancia de la percepción está determinada por el
continuo proceso de ingreso de sensaciones que recibimos en las comunicaciones;
se trata aquí de la percepción como interpretación
inteligente, o sea significado de las cosas que nos llegan, es bastante
fácil de comprender la influencia que tendrá en la eficiencia
de una organización el hecho de comprender adecuadamente las señales
de entrada, información que se recibe; el aporte de Psicología
ha clarificado los mecanismos de percepción considerando los estímulos
del medio ambiente, sensaciones, factores emotivos y afectivos, genéticos,
defensa sensibilización selectiva, etc.; todo sistema de comunicaciones
deberá considerarlos.
Sobre motivación hemos hablado en otra oportunidad, principalmente
sobre los aportes de Maslow y Hersberg, debemos mencionar además
los de C. Argyris, eminente consultor de empresas cuyas ideas claras y
profundas constituyen proposiciones contundentes; él elaboró
una teoría de la motivación basada en los estados individuales
de la inmadurez o adultez que termina en una crítica a las estructuras
rígidas y centralizadas que desalientan a las personas. También
son importantes los aportes de Scott y Mitchell que analizan la motivación
con la teoría del intercambio introduciendo conceptos sobre recompensa,
costos, beneficio y resultado.
El tercer elemento, aprendizaje, constituye el proceso que permite conocer
como evitar las resistencias a los cambios en lo que hace a la generación
de conflictos y la pérdida de eficiencia y todo lo relativo a los
programas de capacitación; es obvia la importancia de la motivación
y la percepción en los mecanismos de aprendizaje (hay que querer
y poder), así como los cambios positivos que el individuo percibe
a través del propio aprendizaje.
Los tres elementos tienen
una relación importante con la personalidad del individuo.
El concepto de personalidad es particularmente complejo y rico, por lo
tanto su definición es polémica y siempre interesante.
Ya hablamos sobre la persona como diferenciación del hombre del
resto del mundo animal a través de sus necesidades de integración
cósmica en ejercicio de su libertad para pensar y elaborar sus
sentimientos a través del amor como base ética.
Al hablar de personalidad nos estamos refiriendo al plano psicológico
y no al metafísico, o sea a una entidad dinámica concretada
en el crecimiento y desarrollo de conductas.
En este plano se comprende a la personalidad en relación con los
puntos mencionados y restaría determinar los elementos sobre los
que actúan los planos de influencias denominados grupos de anclaje
(familia, escuela, compañeros, amigos, etc.).
Estos elementos están constituidos principalmente por un molde
genético influido por el medio cultural sobre el que actuarán
a través del tiempo los diferentes grupos de anclaje mencionados
y las experiencias particulares, van así modificándose sobre
una estructura básica de la personalidad, una estructura de percepción,
determinada por un grado de motivación para ciertas cosas, con
ciertas facilidades o dificultades para el aprendizaje.
Las aproximaciones a todo lo mencionado se realizan a través de
técnicas proyectivas basadas en las estadísticas aplicadas.
Asimismo son importantes los aportes de Mc Gregor, al que ya hemos mencionado
oportunamente, sobre la constitución de la naturaleza humana y
todo el caudal de conocimientos sobre el inconsciente y sus mecanismos
de acción expuestos por el psicoanálisis de Freud.
Inevitablemente esta nota es solo una introducción al tema de la
Psicología en la administración, volveremos sobre el mismo
para rescatar conceptos sobre otros aspectos relacionados con la personalidad
como: temperamento y carácter, conformación física,
extroversión e introversión, ansiedad, sentimiento de culpa
y sus inhibiciones, neurosis, mecanismos de defensa, racionalización,
sublimación, etc.
El conocimiento de las motivaciones que gobiernan las conductas nos ayudarán
a tratar adecuadamente a los demás.
Goethe decía que todo consistía en tratar a los demás
no por lo que uno cree que son sino por lo que debieran ser; siendo el
secreto de la felicidad no conformarse con lo que uno es, sino en ser
lo que uno sabe que puede ser. |