Lic. en Comunicación Social
Dos generaciones han transcurrido desde
la creación de nuestro himno; cuatro décadas y un lustro
en los cuales la ciudad no ha cesado de crecer.
En esta obra, (símbolo de nuestra patria chica) el pasado, el
presente y el futuro se amalgaman en forma de trayectoria definida;
el trabajo y el progreso se constituyen en pilares fundamentales para
definir los perfiles que nuestra población tuvo en sus comienzos,
que nuestra ciudad tiene en la actualidad y que la Olavarría
del futuro ha de tener.
Estas bases, donde el trabajo inaugura el progreso, y el progreso nace
del trabajo conforman un circuito que delinea nuestra identidad como
olavarrienses.
Esta visión surgida en 1960, esta profecía cumplida, se
convierte en un consejo y en un mandato para la actualidad:
Más allá de los avatares temporarios, la ciudad no ha
cesado de crecer; tanto material como espiritualmente.
Basta para establecer la verdad de esta afirmación con observar
el ejido urbano en 1960, a través de las fotos que atesoran los
archivos y compararlo con la actual planta urbana. Se apreciará
la sorprendente diferencia.
Alcanza con pasear la mirada por barrios residenciales que se erigen
donde hasta ayer sólo había campos baldíos.
Las instituciones deportivas, las educativas, culturales, artísticas
y sociales han contribuido sin duda alguna a formar una sociedad nueva,
dinámica, esperanzada en un futuro promisorio, alentador.
Los recursos materiales con los que contamos para seguir adelante, están
debajo de nuestros pies: es nuestro suelo, propicio para la agricultura,
la ganadería, la industria minera.
Riquezas, podríamos decir, inagotables; si las sabemos cuidar.
Quiero de esta forma contribuir con una inyección de optimismo
para con la percepción y la autoestima social. Nuestro himno
lo garantizó, en la letra de Osvaldo Fittipaldi y la música
de Alfredo Rossi; hoy, podemos ratificar esa certeza y aguardar confiados,
en que solidariamente, generosamente, en libertad, podremos construir
nuestro Destino.
Otras voces, otros pensamientos, otras emociones, se han elevado hasta
el cielo para acariciar desde allí, con su poesía, a la
fisonomía local. Estas obras serán el motivo de una próxima
nota.
Olavarría, Ciudad del Trabajo,
coronada por sierras valiosas,
naciste, fundada por el gran Álvaro Barros,
y en la tierra del indio atraído,
por la noble misión del Progreso,
te alzaste, emplazada, junto al viejo Tapalqué.
Del Fortín que inició
tu modesta población,
surges hoy, colosal,
bajo el cielo, moderna extensión;
del tesón, el fragor,
que resuena con frenesí:
¡Es la vida febril que te impulsa!
¡Obra creadora de tu porvenir!
¡Hermoso valle!,
¡Solar generoso!
Ofreciste de ti las entrañas;
del surco y la piedra la riqueza floreció.
Son tus dominios do pace el ganado
campo intenso, pradera feraz,
desierto entregado a la civilización.
Autores
Letra: Osvaldo Fittipaldi
Música: Alfreso Rossi
Año: 1960