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En el momento de escribir ésta
nota, los diarios informan que el Gobierno Nacional premiará el
ahorro de luz y gas, ante la crisis que azota repentinamente a la Nación.
También, se refieren a que el objetivo es lograr una reducción
en la demanda de energía entre el 5 y 7%.
Por otra parte, funcionarios del gobierno Nacional, se contradicen entre
sí, ya que mientras unos dicen que el Gobierno negocia con las
eléctricas, otros lo niegan. Lo cierto, es que las empresas quieren
“ ... que el Gobierno les conceda aumentos hasta 2006 y libere el
mercado en 2007”. - EL CRONISTA, pag. 3 del 29/04/04.
Por su parte la UIA, no se opone a un aumento de tarifas y dice que la
incidencia en el sector industrial, “tendría un impacto marginal
sobre la estructura de costos y de rentabilidad de las empresas”.
Continuando con la opinión precitada, Sic, EL CRONISTA, pag. 3
del 29/04/04, “La Unión Industrial Argentina adhirió
a la decisión del Gobierno de estimular el ahorro de energía
a través de incentivos destinados a reducir el consumo domiciliario
de electricidad y gas. La entidad consideró que el esfuerzo ante
la situación energética que atraviesa el país no
debe hacerlo solamente la industria, sino que debe ser compartido por
la sociedad en su conjunto”.
Ahora bien, si consideramos que el país debe producir, desarrollar
su producción, exportar, incentivar el consumo, etc., etc., no
comprendo como el Gobierno y la máxima autoridad que agrupa a los
Industriales, comparten semejante absurdo.
En realidad, en cualquier sociedad organizada, se premia con tarifas más
bajas, el mayor consumo, mientras que la propuesta aquí en inversa,
aparentemente, consecuente con los procederes y actitudes de los gobiernos
de turno, que sin excepción salen a combatir el incendio cuando
quedan sólo los cimientos.
Se equivoca el Presidente, cuando quiere ser el “hombre rudo”,
tanto ante el mundo como aquí, sin considerar que pasa el tiempo
y se ocupa de temas menos importantes de los que en realidad debería
acaparar su atención.
El sabía, antes de asumir, que si no resolvía el tema tarifario
en los servicios públicos el problema que hoy tiene Argentina explotaba
en cualquier momento. No atacar el problema a sabiendas que sucederá,
es un acto grave de gobierno. Quizá igual o superior a los que
el mismo condena permanentemente de sus predecesores.
Brasil y Chile insisten en conocer el alcance de la escasez de gas, y
en realidad nadie le da la respuesta que el tema merece.
No creo que dos países importantes como los mencionados, no merezcan
el respeto de hacer conocer la verdad. En realidad, la Nación al
salir a comprar gas al exterior, está demostrando su propia torpeza
y malgasta los escasos recursos del estado pagando cifras muy superiores
a la que se podrían haber pagado en caso de hacer las cosas como
corresponde.
Recordemos, que la dirigencia se ha llenado la boca diciendo de los recursos
naturales con que cuenta el país y el reaseguro que ello significa
para el bienestar de los argentinos.- Por lo visto, no es así.
Y ahora, la frutilla del postre. El Gobierno anunciará en los próximos
días, la creación una petrolera Estatal Energía Argentina
S.A. (Enarsa). Podemos decir, salvando las distancias, la antigua YPF.
Esta medida, demuestra el desconcierto e improvisación que existe
en el gobierno del Presidente Kirchner.
Para llevar adelante tal cometido, hará falta inversiones millonarias
y de alto riesgo. Recordemos, que todas las áreas ricas del país
están concesionadas a largo plazo.
Para explotar en el mar (una posibilidad) la inversión no sólo
es de alto riesgo, sino millonaria.
Los especialistas en el tema, sostienen que no se puede crear una empresa
de la nada y a la vez pretender que tenga peso en la producción
nacional de hidrocarburos.
Recordemos, que el objeto de tal empresa, es que actúe como testigo
en un sector tal convulsionado por la crisis energética.
Entiendo que el gran tema de los próximos meses será el
gas y la electricidad, de ello depende no sólo el desarrollo, sino
también la gobernabilidad interna y las relaciones internacionales
con dos países limítrofes importantes como Chile y Brasil.
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