Nº 093 - El Turco – Carlos Arraga


De nuestra fauna

Se lo denomina científicamente como el Eremobius Phoenicurus, perteneciente a la familia de los Furnariidaes. Son pájaros insectívoros; generalmente tienen alas cortas redondeadas y obtusas; cola larga; pico más largo que la cabeza; tiene un comportamiento muy nervioso y ligero; vive en los árboles y también en tierra; existen en toda clase de terrenos; construyen sus nidos en cuevas, barrancas, en árboles huecos, en pajonales, arbustos o en el suelo; ponen de dos a cinco huevos; hacen una o dos posturas en el año. Son de color gris parduzco con pecho rayado de blanco; sus cejas son blancas; la cola de color castaño con punta blanca. Es bastante parecido a la bandurria de pico recto pero sin la banda rojiza en el ala, la coloración en cejas y pecho la diferencia en su especie de otros parecidos. Vive desde la provincia de La Rioja hasta el sur de la provincia de Santa Cruz y se los halla, frecuentemente, en las quebradas patagónicas y precordilleranas riojanas.
Estas avecillas nos hacen acordar a los años 38 del siglo pasado cuando, en un día del mes de marzo, aparecieron en el colegio donde estudiábamos la primaria, dos novicios de la orden de los Misioneros Libaneses Maronitas recién llegados del Líbano. No sabían nada de castellano y a todo lo que se les decía contestaban “gracias” porque esa fue la primera palabra que aprendieron en el país. En esos años, ese establecimiento tenía las enseñanzas primarias y secundarias hasta que, en la llamada Revolución Argentina del 4 de junio del 43, preludio de males mayores que llegaron luego, el gobierno de facto del Gral. Pedro Pablo Ramírez retiró todos los subsidios a los establecimientos privados por lo que el colegio se vio obligado a cancelar la enseñanza secundaria con lo que el país comenzó la involución educativa que, a través de estos penosos últimos 61 años nos llevaron a un estado de incultura sistemática al abandonar los programas educacionales que nos habían puesto entre los primeros lugares de nivel mundial, lejos del paupérrimo sitio en el que nos encontramos hoy. Había en ese colegio un plantel educativo de gran calidad, a tal punto que, cuando ingresamos a 1º año, en todo el curso no tuvimos que tocar un libro porque ya nos habían enseñado todo cuando cursamos el 6º grado. Ya los programas se venían a pique. Volviendo al tema de los novicios, ellos transitaban por los patios cruzándose con los alumnos en las horas de recreo. Los de 4º y 5º año les decían barbaridades y ellos, como siempre, a todo le decían “gracias”. Un día, en el almuerzo, uno de ellos llamado José dijo una de las barbaridades al cura director, un gigante de casi dos metros de alto, corpulento que, más que un cura, parecía Goliat. Al escuchar a José pegó un respingo descomunal y gritó en libanés “¿Quién le dijo eso?”. José le dijo que había sido uno de los muchachones. El director, después, le dio una libretita para que los alumnos escribieran allí lo que decían con su nombre. Así lo hicieron los tontos y fueron expulsados. Con ello se fueron curando y el novicio comenzó a aprender el idioma ayudado, a veces, por los mismos alumnos. El otro novicio, casi nunca estaba en el colegio. Siempre se lo veía caminando por el barrio norte hasta que, un día, sentimos un barullo descomunal que venía de la puerta de entrada al establecimiento. Fuimos a espiar y vimos al dire tratando de echar al hermano Gabriel, que así se llamaba el otro novicio quien se agarraba del marco de la puerta tratando de que no lo expulsaran, poniendo su gordura para resistirse. El dire tomó carrera en uno de esos intentos dio con Gabriel sobre la calle tirándole la valija con sus ropas. Sucedió que el novicio era un picaflor y andaba enamorando mucamas hasta que una señora vino enfurecida a quejarse porque su empleada había quedado embarazada, según parecía, por Gabriel. Expulsado, anduvo vagando por el barrio y por la comunidad libanesa, hasta que consiguió que un paisano suyo le diera unos pesos para tomarse el barco y volver a su país. José, el otro novicio, se recibió de sacerdote y durante cinco años nos enseñó francés. Él siempre nos decía que ellos no eran “turcos” ya que ellos habían invadido su país como también lo habían hecho los sirios por ello tampoco eran “sirios-libaneses” como solían llamarlos, “Nosotros somo libaneses y punto”. Al terminar el primario, emigramos a otros lugares para seguir el secundario gracias a los militares que comenzaron a destruir el país y perdimos de vista a los queridos libaneses que tanto nos enseñaron durante los cinco años que estuvimos con ellos. Un día, por los años 70, viajando por el pueblo de Isla Verde en Córdoba, me enteré que allí había una colonia libanesa y que a ella siempre venía el padre José. Nos contaron que le iban a hacer un almuerzo de despedida porque se iba para el Líbano y nos invitaron al mismo junto con mi familia. Felices fuimos y volvimos a ver al querido curita, ya un hombre grande y canoso. Departimos recuerdos y soñamos después con aquellos años que no habrán de volver. Recordamos cuando José decía en su media lengua “draiga la garbeta de dabujo” y, mientras manejábamos para retornar a Villa María (Córdoba) donde vivíamos entonces, nos sonreíamos contentos de haber podido rememorar una vez más el hermoso pasado compartido con esos queridos libaneses. Hace unos años, ya viviendo en Olavarría, supimos tardíamente que había venido el Superior General de la Orden de los Padres Misioneros Libaneses Maronitas y nos hubiera gustado mucho verlo y hablar con él ya que supimos ser uno de los cuatro monaguillos que asistió a la misa oficial oficiada en la Iglesia Catedral de Buenos Aires, cuando vino por primera vez el entonces Superior de la Orden, por allá a fines de los años 30. Aquí, fuimos ante quien correspondía como representante local para procurar recabar datos sobre cómo podíamos contactarnos con los libaneses de acá y ver su sería posible de poder tener un libro de la Historia Libanesa que su escritor presentó en la ciudad. “Gentilmente” con total altanería no fuimos recibidos “porque el Dr. está ocupado”, nos dijo su secretaria. Insistimos haciendo notar que sólo queríamos hablar unas palabras. Salió el Dr. y nos dijo que debíamos pedir audiencia. Ahuecamos el ala y salimos con cajas destempladas. Parece ser que con el recambio de las generaciones, también se mutan las educaciones, las buenas costumbres y los comportamientos amables, perdiéndose las normas tradicionales que supieron caracterizar gratamente a los pueblos. Allá por 1843, Sarmiento, huyendo del acoso de Rosas, cruzó la cordillera hasta Chile, escribiendo en la roca del paso cordillerano “Bárbaros, la delincuencia no se combate” y se refugió en Chile para cubrirse de la “persecución política”. Así son algunos personajes de nuestra fauna que distan mucho de asemejarse a las bellas aves de nuestra fauna nacional. El Turco, representante del Medio Oriente, habrá de sobrevolar los lugares en que habita con total dignidad, lejos del bochorno que ciertos hombres avergüenzan con sus inconductas.

 
Daniel Hoxmark Basta de Cháchara
Octavio Fisner Oliva El Revisionismo que Faltaba
Marcos Rodriguez Civilización o Barbarie en la Política Internacional
Eduardo Adrián López Turismo Rural en "Sumain"
Retrovisor Juancito Presonaje Inolvidable
Cholo Teuly ¡Que Tiempos Aquellos!

Espacio de Sade

Selección de Haikus
Luján M. Lorenzo Estás Aquí
Carlos Arraga De nuestra Fauna el Turco
Zángara Deportes... Golf - Alan Wagner... Olavarriense de exportación
Hedono Elixir del Mediterraneo
Ceferino D. Lazcano La Poesía de Vicente Osvaldo Martín
Suplemento Educación Educación - Tapa
Suplemento Educación Educación - Internet
Suplemento Educación Educación - Efemérides
Suplemento Educación Educación - Escuela Número 34
Suplemento Educación Educación - Rosario
Suplemento Educación Educación - Anecdotario
Suplemento Educación Educación - Libro Recomendado
Suplemento Educación Educación -Educación y Salud
Suplemento Educación Educación - La Situación de la Educación en Olavarría
Andrea yunes Salud - Dietas Rápidas: "Resultados Flasos"
Alberto Tridone Turismo - La Montaña Mágica- Ajedrez - El Match por Telégrafo

diseño y hosting digitalone.com.ar

AntiCopyright Toda la información de este sitio puede ser reproducida libremente, en forma total o
parcial, aunque agradeceríamos que citaran la fuente mailingolavarriense.com