Lamentablemente en el tema tratado
a continuación sobre Coopelectric no he podido mantener la imparcialidad
informativa que en otros casos nos ha caracterizado. El propuesto es
un comentario crítico sobre el uso político y económico
de una institución de todos. Sepan disculpar la subjetividad
proveniente de haber dejado mi colaboración en ella durante seis
años y quererla como la quiero.
Nuevamente vamos a elecciones en la Cooperativa.
Tal vez sea el momento de producir los cambios que oxigenen a una conducción
anquilosada y obsoleta.
Anquilosada porque está inmóvil en la definición
de solucionar un déficit, reconocido por sus dirigentes, que
va carcomiendo mes a mes la empresa, como un óxido que avanza
corroyendo todo lo construido en más de 70 años.
Obsoleta porque ya sus proyectos han caído en desuso. Porque
los que la votaron ya saben que han sido utilizados políticamente
para entronizar a una fracción que solamente buscó -y
lo continúa haciendo- el poder para aglutinar voluntades (y votos)
a través de prebendas.
Hoy se llenan la boca haciendo discursos sobre cooperativismo cuando
siempre hablaron de los “clientes” (término empresario
capitalista) nunca de los “accionistas” (donde todos somos
dueños). Hasta se dieron clases de marketing a los integrantes
del Consejo de Administración en ese sentido.
Dicen que quieren hacer otras empresas cuando ni siquiera funcionan
con ganancias casi todas las que “pusieron en marcha”.
Han cobrado y lo siguen haciendo agregándose cada vez más
funciones, cargos y sus correspondientes retribuciones en los distintos
nichos que van “armando” y en los puestos representativos
en entidades de segundo grado.
Toman empleados nuevos y al poco tiempo los sacan de la empresa con
importantes acuerdos monetarios que asombran hasta a el más distraído.
Son usados cheques de la institución por cifras millonarias y
no se descubre nada. Parecería que todo fue un “mal entendido”
y que solamente “alguien” sacó los cheques de la
tesorería y los firmó casi igual a los que podían
hacerlo. Por suerte los peritos contratados por la empresa determinaron
que las firmas eran apócrifas, no pertenecían al presidente
y al tesorero.
Se pagan (desde la cooperativa) las costas judiciales de tres vecinos
que presentan un pedido de eximición de la cobranza de tasas
en la factura (rechazado por la justicia) pero no se actúa en
la eliminación de impuestos provinciales que también afectan
la misma siendo que son absolutamente inconducentes y perimidos en su
objetivo y que pasan por las manos del señor contador general
de la provincia sin que éste mueva un pelo para gestionar su
derogación.
Han vaciado, al no reponer, los depósitos de cables, transformadores
y de todos los elementos necesarios para el mantenimiento de las redes
a pesar de las constantes demandas del sector operativo para que esto
no ocurriese. Se hicieron oídos sordos permanentemente y hoy
se está en una situación de límite sobrepasado.
De un activo de seis millones de dólares de disponibilidad inmediata
se ha pasado a una situación lamentable que podrá ser
desmentida seguramente en forma descarada por los discursos de campaña
pero que da miedo de sólo pensar la carga que va a representar
para los que conduzcan la cooperativa en el próximo período.
Analizando el reciente negocio de la telefonía desde un punto
de vista muy sencillo se concluye que: 1) No se ha llegado a obtener
hasta el momento los mínimos operativos declamados en cuanto
a la cantidad de líneas necesarias. 2) Que el costo utilizado
mensualmente en cubrir la publicidad gráfica, televisiva, radial
y personal seguramente no es cubierto por la utilidad que pudieran generar
los abonados existentes. 3) Que se sigue desconociendo todo el gasto
adicional en recursos humanos, infraestructura y demás que implica
a la cooperativa la operación de la telefonía.
Han cambiado el Estatuto de tal forma que cada vez sea más difícil
para cualquiera desarraigar el nudo de amiguismos e interrelaciones
tejido durante doce años. De comenzar hablando de una cooperativa
dedicada solamente a la venta de energía eléctrica se
pasó, dando vuelta el discurso completamente y sin descaro, a
la multiempresa “exitosa” donde todos los que apoyen al
nudo serán bienvenidos.
Se nota el desgaste, los años fueron pasando, las crisis mellaron
la euforia y hoy están tan encerrados (los dirigentes) en su
propia trampa que tratarán de mantener sus privilegios y su retórica
hasta el fin.
Muchos de ellos probablemente hayan dejado más de una ilusión
por el bien de la comunidad y seguramente sean absolutamente rescatables
como trabajadores de cualquier comisión que tenga un fin social
pero lamentablemente, en lo que respecta a Coopelectric, cometieron
el error de mezclar lo político con lo social y lo peor que pueden
hacer es seguir defendiendo esa incoherencia.
No es que no se puedan tener ideales políticos y defenderlos
a diestra y siniestra. Lo que hay que lograr es que en empresas sociales
como ésta, esté todo repartido, que haya distintas visiones
como para que se neutralicen entre sí y no se termine usando
a la misma en un solo sentido. La política debe quedar puertas
afuera, no porque sea mala palabra, sino porque no corresponde su utilización
en una cooperativa.
Recuperar las ideas y pensamientos de don Antonio Pelegrino y de los
que lucharon con él por una empresa social ejemplar nos servirá
para sanear y ordenar la situación de Coopelectric. Luego habrá
muchas cosas interesantes para hacer con sentido cooperativo y comunitario.
Simplemente demos la oportunidad de que ello suceda.