Estela Di Salvo, Liliana
Iturralde y María Haydée Martijena, son docentes que luego
de años de experiencia descubrieron que en educación todavía
queda mucho por hacer. Las tres son agropecuarias, y fue la Sociedad
Rural el punto de encuentro de estas mujeres que trabajan junto a Cruz
Roja en un proyecto denominado “Voluntades en Acción”,
cuyo fin principal es educar en la salud a las comunidades rurales del
partido de Olavarría.
En el año 2002, Haydée fue convocada por la comisión
directiva de la Sociedad Rural para organizar el patio de comidas de
la exposición anual. A esta iniciativa, que desde un primer momento
fue pensada en beneficio de las escuelas rurales, se sumaron Estela
y Liliana.
A partir de este trabajo, surgió en las tres mujeres un compromiso
moral, sintieron la necesidad de continuar con esta labor. Pero, ¿cómo?.
La respuesta no se hizo esperar. Casi por casualidad, Haydée
se encontró con la presidenta de Cruz Roja local, Mirna Lovecquio,
quien la invitó a participar de la institución de bien
público. Sin dudarlo, la maestra llamó a sus dos amigas
con la intención de elaborar un proyecto de educación
y salud, que involucrara a los establecimientos rurales. Las tres se
convirtieron en voluntarias.
Manos: a la buena obra
En septiembre de 2003 nació “Sumando Voluntades”,
la primer propuesta de Liliana, Estela y Haydée, quienes decidieron
convocar para poner en marcha el proyecto, a tres escuelas rurales:
N° 34, 41 y 44 de los parajes “Las Piedritas”, “La
Parda”, y “San Antonio”, respectivamente -.
El primer anfitrión fue el establecimiento 34. Las tres voluntarias
junto a profesores de educación física presentaron el
proyecto e informaron sobre la obra que realiza Cruz Roja. Además
se colocó un buzón para que padres, alumnos y maestros
plantearan dudas e inquietudes. Los temas más solicitados por
las comunidades rurales fueron educación sexual y primeros auxilios.
Luego de esta experiencia, las gestoras de la idea decidieron contactarse
con la Dirección de Atención Primaria de la Municipalidad
de Olavarría, dirigida en ese momento por la doctora María
Esther Gatella. La ayuda fue inmediata, varios médicos residentes
se ofrecieron para realizar las charlas.
El proyecto estaba en marcha, y en octubre de 2002 se produjo la segunda
reunión. Las voluntarias, una enfermera y los doctores viajaron
hasta “Las Piedritas” para encontrarse con las comunidades
de las escuelas 34, 41 y 44. Los temas centrales delencuentro fueron
educación sexual, cuidado del cuerpo y primeros auxilios. Participaron
alumnos, padres, docentes, quienes fueron separados por edad y sexo
para facilitar la tarea de los profesionales y respetar la privacidad.
Al comenzar la exposición, los residentes advirtieron que los
niños de a zona desconocían principios básicos
sobre sexualidad. “Ellos saben mucho del mundo animal, pero en
la parte humana tienen falencias”, explicó Haydée
a “Mailing”. Ante esta situación, adaptaron rápidamente
los contenidos y lograron un intercambio enriquecedor con los chicos.
El trabajo de los médicos fue excelente, supieron informar sobre
cuestiones técnicas, creando un clima cálido y alegre.
Sobre este tema, opinó la directora de la EGB 34, Claudia Ruppel:
“hay que destacar la labor de los médicos. El doctor se
había aprendido versitos y canciones del jardín para motivar
a los chicos”. Además, la docente subrayó la importancia
de este tipo de iniciativas ya que en ocasiones “los nenes ven
a los padres con el cuchillo en la cintura o la bota, lo imitan y se
lo colocan de la misma manera”.
Un balance más que positivo
Aquel proyecto que comenzó con un pequeño grupo de escuelas,
logró notoriedad y creció tanto que hoy participan de
él 15 establecimientos. Esta sorpresiva respuesta no intimidó
a las voluntarias, quienes con un mapa de las escuelas rurales en mano,
decidieron sectorizar a las instituciones educativas en tres grupos,
según su cercanía:
Grupo 1: escuelas N° 34, 37, 41, 44, 67, 68.
Grupo 2: escuelas N° 23, 27, 62.
Grupo 3: escuelas N° 19, 36, 40, 43, 48, 61.
Así nació “Voluntades en Acción”, que
integra a todos los sectores y atiende las necesidades particulares
de cada uno. El nuevo proyecto se elevó a Cruz Roja Central,
en Capital Federal, donde las autoridades informaron que no exite ningún
antecedente o experiencia anterior en la institución.
En abril de 2004, surgió un tercer encuentro que no estaba previsto.
En la zona de Campo Belgrano, donde está ubicada la escuela 62,
falleció un hombre que contrajo hanta virus. En los alrededores
creció el clima de tensión y la directora del establecimiento
requirió la presencia de Cruz Roja. Ante la emergencia, las tres
voluntarias junto a los residentes, se trasladaron a la zona y compartieron
con las comunidades educativas del grupo 2 una charla sobre zoonosis,
que incluyó enfermedades como brucelosis, hidatidosis, triquinosis
y hanta virus. Además se hizo entrega de un cuadernillo informativo
a cada familia.
En aquella ocasión, los médicos descubrieron que la superstición
es un bien común entre los pobladores rurales. “Además
de la desinformación, está afincado en cada uno el tema
de las creencias”, explicó Estela.
El cuarto encuentro fue en mayo en la zona de Rocha, Muñoz e
Iturregui grupo 3 -. La escuela 48 recibió a los médicos,
quienes explicaron a padres y alumnos principios básicos sobre
educación sexual y primeros auxilios. Además se realizó
un control de talla y peso a los niños, por parte de los representantes
de la Dirección de Atención Primaria, a cargo del doctor
Raúl Pitarque. En Junio, la escuela 44 grupo 1 -, fue sede de
una charla sobre prevención de adicciones y conductas saludables.
Entre estas dos visitas educativas, tres instituciones hicieron manifiesto
su apoyo a “Voluntades en Acción”. La Sociedad Rural,
la Fundación Sanidad Ganadera del Partido de Olavarría
y el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires, que propuso
a las promotoras del proyecto sus instalaciones como centro de reunión.
Las organizaciones ayudan económicamente, permitiendo asi solventar
los costos del transporte y del material informativo que se entrega
en las charlas.
Las voluntarias subrayaron la importancia y alegría que significa
para cada escuela ser sede de las reuniones. “La gente es tan
agradecida, nos recibe tan bien, les gusta que las personas de la ciudad
viajen”, afirmó Liliana. Es por eso que la escuela N°
40 de Iturregui grupo 3 - , organizó el último encuentro
en lo que va del año. Los responsables de la charla fueron veterinarios
y profesores de la Jefatura de Educación Física, que se
incorporó recientemente al proyecto. El próximo viaje
será en agosto, cuando se realizarán actividades recreativas
por los festejos del día del niño.
Estela, Liliana y Haydée, están más que satisfechas
con los resultados que ha alcanzado su propuesta. Sienten que todavía
queda un largo camino por recorrer. Su deseo es lograr que en las poblaciones
rurales se formen centros de Cruz Roja y que a fines de 2004, todos
los voluntarios se reúnan en la Sociedad Rural para recibir un
botiquín de primeros auxilios y realizar el juramento comunitario.
Ese mismo que hicieron ellas, tres mujeres, docentes, agropecuarias
y amigas.