EL RINCÓN DEL HEDONISTA
Pensaba mentar historias sobre alimentos
y brebajes que sientan bien al paladar y al cuerpo, y que la ciencia
ha dado prueba de ello.
Pero fue encontrarme con las cualidades de los aceites del olivo, para
darme cuenta que sólo ellos merecían todos los honores.
El merecimiento de este óleo aceitunado halla motivos en su delicado
aroma y sabor, y en que ahora los investigadores confirmaron lo que
la sabiduría popular siempre profesó: el aceite de oliva
es un alimento-medicina maravilloso, es considerado un antioxidante
de primera por su gran cantidad de vitamina E.
Linda mezcla, la de ser placer para los sentidos y dulce elixir para
el cuerpo. ¡Y qué bueno saber que algo lindo, tampoco hace
mal!. Pero la cosa con los científicos no terminó, ya
que puestos a encontrarle propiedades a algo, los muchachos las encuentran
en serio, dicen que este rey de aceites protege de enfermedades cardiovasculares
y la vejez prematura.
Pero lo más atractivo del zumo del fruto más versátil
jamás exprimido, es su historia. ¡Qué abismos detrás
de abismos esconde su leyenda!, si hasta complejos aparatos para estrujar
aceitunas se han encontrado en la Palestina del 5.000 A.C.. Más
tarde un fulano griego llevaría el fruto del Asia al Mediterráneo.
La Antigua Grecia creció a la sombra de los olivares, ya que
la devoción y las leyes obligaban a extenderlos por toda la mediterránea.
Con este óleo de aceitunas se ha ungido a reyes y otros seres
sin corona. El olivo es símbolo de la paz, de la victoria y de
la vida, y en las sagradas escrituras es citado 200 veces (¿quién
habrá sido que tuvo tiempo para contarlas?).
Una curiosidad: los especialistas en historia antigua se asombran de
la longevidad de los antiguos griegos. Filósofos y escritores
de la Antigua Grecia acuñaron sus obras cumbres pasados los 80
años (insólitamente para la época), ya que hasta
los 60 los tipos cumplían con obligaciones militares sin chistar.
¿habrá tenido que ver el valioso aceite de oliva, ya que
ahora dicen que combate la vejez prematura? Si fue así, le agregamos
otro merecimiento, el de haber permitido que el viejo Epicuro, por ejemplo,
alcanzara la madurez para estampar su filosofía.
Hoy los griegos son aún los mayores consumidores de aceite de
oliva de la Unión Europea, y siguen siendo longevos.
¿Y que más merito encontrarle a este alimento con vicios
de elixir? Si hasta el buen cuyano me trae a mi mesa de Olavarría
reminiscencias del sol y la pureza azul del Mediterráneo.
El parroquiano de la Posada de Don Julián se quedó pensando:
“Maestro ¿Fue cuando los griegos plantaron tantos olivos
que nació el famoso dicho: ‘eh! che, plantaron olivo como
para hacer aceite!?”.