Quiero en esta ocasión rendir un
merecido homenaje al poeta local Vicente Osvaldo Martín, autor
de una importante obra poética, a lo largo de más de un
cuarto de siglo.
Vicente se define como un hombre extremadamente común; nació
en la provincia de La Pampa, pero es olavarriense por adopción
y ha transitado muchos caminos de nuestra Argentina.
Delimita sus pasiones al fútbol, la literatura, la familia, las
empanadas y el vino, en la presentación de su libro Así
son, Así serán, de 1999.
Pintor de lugares, de situaciones, de estados de ánimo, su pluma
siempre encuentra un motivo para deslizarse desde los laberintos del
alma a las calles ciudadanas, hasta la geografía de nuestros
pueblos bonaerenses; para recorrer y prefigurar sus personajes, sus
rostros, sus actitudes.
Son versos sencillos, amenos y profundos, que al pintar la aldea pintan
el mundo; lo cual no es poco.
Pruebas al canto: Ofrezco aquí tres de sus poesías.
ESTA CIUDAD
Corté sagitalmente
su figura
y es perfecta
no hay de qué quejarse
sin baches
en las calles
con luz en los balcones
y los marcianos
fósforos
de la rotonda
tan brillantes
haciéndole, eco
a las estrellas.
Lo demás
un sortilegio
de veredas
de calles
y de parques
y La Máxima
a oscuras
para proteger
a los amantes.
ME GUSTA
Me gusta
no desesperarme
y no desesperarte.
Me gustan
los barquitos
con bichos
que desahogan
los desagües;
la tierra húmeda,
y a veces, ignorarme.
Me gustan
las rosas casi negras,
el arco iris
detrás de Sierras Bayas.
Los puentes
en el Parque Mitre,
las solteronas
que deshojan margaritas,
y los pibes
que se aman
detrás de las estatuas.
BUFANDA A MAMÁ
Cuando
es muy tarde
y una pena
de un lunes
acuesta
la plaza.
Cuando la tristeza
muerde
las veredas
de la Municipalidad
por San Martín
y Rivadavia.
Cuando
las hojas
se mudan
de los árboles
yo suelo
al monumento
a la madre
ponerle
mi bufanda.