AQUELLOS AÑOS FELICES
Luciano Fortabat, empresario y propietario de grandes
extensiones de tierra, sintió la necesidad de brindar a los hijos
de sus empleados un servicio educativo. Concretó su deseo en
1917, cuando se inauguró la escuela Nº 25 que hoy lleva
su nombre, en el paraje “San Jacinto”. El establecimiento
siempre ha contado con la colaboración de la familia Fortabat,
especialmente con Alfredo -hijo del fundador-, quien según el
libro que reúne las memorias de la institución, fue “la
ayuda moral y económica invalorable”.
En los primeros años 350 niños de los alrededores estudiaban
en el paraje. Algunos llegaban en colectivos otros a pie, en bicicleta
o a caballo desde Loma Negra, La Providencia, Santa Luisa y Calera Avellaneda.
Las clases se dictaban en doble turno, y cuenta una anécdota
que en el año 1937, el primer grado llegó a tener 80 alumnos.
Cada fin de semana, Alfredo Fortabat, organizaba un gran asado para
toda la comunidad educativa.
Las crisis que se sucedieron en el país provocaron el desempleo,
la emigración de la población rural, y en consecuencia,
la escuela perdió un número importante de alumnos. Hoy
cinco niños, pertenecientes a dos familias, cursan de 1º
a 7º año de EGB.
Laura Durán, directora y maestra desde 2003 manifestó
la satisfacción que siente al trabajar junto a pequeños
de comunidades rurales: “es otra realidad, la relación
es muy diferente a las escuelas urbanas” y señaló
que trabajar con una reducida cantidad de niños permite establecer
un vínculo más estrecho y personalizado. Entre las dificultades
que viven los chicos, la más importante es la carencia de clases
de inglés informática y educación física,
indispensables en el período de desarrollo de una persona.
El método de enseñanza se adapta al trabajo en el aula
integrada. Laura propone a sus alumnos un tema central relacionado con
los contenidos del programa y elabora trabajo para cada ciclo. En este
momento, los niños realizan investigaciones sobre el universo.
En el salón, hay dos pizarrones - uno para los más pequeños
y otro para los mayores - donde la maestra escribe las tareas específicas
para cada edad. Las paredes están colmadas de láminas
que demuestran lo aprendido en proyectos anteriores: alimentación,
el cuerpo humano, entre otros.
Al finalizar el séptimo año, los estudiantes son derivados
al establecimiento Nº 79, de Loma negra, donde completan 8º
y 9º. Por ser una institución de una comunidad pequeña,
la adaptación al nuevo ámbito es satisfactoria.
El contacto de los chicos con Olavarría es frecuente, cuando
el trabajo de sus padres lo permiten, las familias realizan paseos por
la ciudad.
En los días festivos, los alumnos y la maestra se reúnen
con la escuela 28 de La Providencia, de características similares
a San Jacinto.
En cuanto a material didáctico y bibliográfico, la comunidad
recibió este año una donación importante de la
fábrica Calera, que le permitió comenzar las clases con
los libros de consulta y útiles necesarios. Es muy difícil
recaudar dinero en la institución, ya los niños son hermanos
y provienen de dos familias de estancias vecinas.
El edificio de la escuela es de enormes dimensiones, ya que fue construida
para contener a centenares de alumnos. Posee 7 aulas amplias, un salón
de actos, baños y una casa donde habitan desde 1980, Alcira,
Atilio y Carolina García, familia encargada del mantenimiento
del lugar..
El paraje San Jacinto es paso obligado para viajantes y turistas que
transitan la ruta 51. La belleza del paisaje, la naturaleza, los árboles
añejos y el aire puro protegen a la escuela y conforman un escenario
natural que añora los viejos tiempo de prosperidad, cuando una
comunidad numerosa se reunía con el objetivo de compartir y disfrutar
de aquellos años felices como una verdadera familia.
EPÍGRAFE DE FOTO
Escuela N° 25 “Luciano Fortabat”
Nivel: EGB
Ubicación: Paraje San Jacinto. Cuartel VIII
Matrícula: 5 alumnos