N° 099 - Hola... Todo Bien? – Daniel Hoxmark


Antes contestábamos: Siiii... O querés que te cuente! de una forma tal que no había dudas de que el horno no estaba para bollos.
Ahora la respuesta es más cómplice, quizás hasta la acompañamos con una sonrisa temerosa como precaución de que el interlocutor tenga algún problema y pueda resultarle soberbio el gesto ante la pregunta habitual. Pero sin duda el ánimo para responder es diferente. Ya nos animamos a decir que en algo, aunque sea, nos está yendo mejor.
Y tal vez sea cierto... y la crisis esté aflojando. Hay algunos síntomas llamativos que dan la pauta de la supuesta mejora, que aunque parezcan pavadas dan esa sensación que se siente en la piel. Nunca en los últimos años el mes de diciembre tuvo los comercios tan rebosantes de clientes. Era un loquero donde se fuera a comprar. Se estima que hubo un incremento del 20 al 40% con respecto al año pasado y algunos casos excepcionales que superaron esos porcentajes.
Entre los ejemplos destacados de aquellos días de diciembre hubo heladerías que, al contar de su dueño, los que trabajaban, incluyéndolo a él y su familia, estaban tan pero tan cansados físicamente que terminaban haciendo chistes tontos deseando que terminara la noche, pues cada vez que veían hacia la puerta, el desfile de clientes era incesante. Y así, por suerte, le ocurrió a casi todos entre el calor y las fiestas.
Para llegar a esta actual semisonrisa tuvimos que atravesar muchos años de vilipendio forzoso, de agoreras estadísticas y de tristes realidades. La crisis económica parecía no terminar nunca. La gente se quedaba sin trabajo con el sapo tragado de que había que reducir costos porque sino no podíamos competir con los precios internacionales. Los ultraliberales levantaban la bandera del libre comercio donde los precios debían regirse simplemente por la oscilación de la oferta y la demanda mientras avalaban sin empacho un dólar recontrafijo en el nunca mal ponderado uno a uno. Esas contradicciones hicieron mella y hasta desastres en las economías regionales y en toda la economía en general hundiéndonos en el fondo del mundo.
Por un lado había un grupo de empresarios argentinos que creía enriquecerse siguiendo estas consignas (por ejemplo la de achicar personal) y lo único que terminaron haciendo fue vender sus riquezas acumuladas durante mucho tiempo y seguramente con mucho esfuerzo, dejando sus sueños, esperanzas, familia y argentinidad por un puñado de dólares que en definitiva resultaban ser sólo papeles impresos con ese color de tinta por alguien que tenía la potestad de fabricarlos a su antojo (sólo el respaldo de un déficit comercial anual impresionante?) Por el otro lado un proletariado que pasó a ser lumpen y una miseria galopante en el país de las vacas gordas. Y la pregunta era ¿qué nos sucede vida que? (como la canción) ¿Cómo podía ser que con tanta riqueza fuéramos tan imbéciles de desaprovecharla? ¿Cómo podía ser que con tan pocos habitantes en semejante extensión de país no pudiéramos organizarnos mejor?
La respuesta parece haber llegado. El mundo (occidental y oriental) se ha dado cuenta que a pesar de nuestras corrupciones, somos un país con recursos apetitosos y que como en la Bolsa de Valores hicimos “piso”. Ahora viene el rebote y ya es la mejor oportunidad para invertir.
Después de la segunda guerra mundial y probablemente también después de muchas otras hubo países que desarrollaron su economía aceleradamente. Los casos de Alemania, Italia, Japón son muestras acabadas de que ello es posible. Ojo, también Somalía tuvo su guerra interna pero está cada día peor.
Mirándonos desde afuera seguramente debe haber muy pocos lugares en el mundo como nuestro país y tener algún dinerillo colocado en tierras u otros, no estaría nada mal. ¿No le parece? De ahí deducimos el porqué de toda la movida turística que se está dando a pasos acelerados. ¡Ahora sí va a servir la carrera de Licenciado en Hotelería y Gastronomía! Vamos a tener cada vez más hoteles y a quien atender.
Entonces, si tenemos ingresos por turismo, por cereales, por carnes, vinos y mucho más, la cosa va a ser que el dinero de alguna manera y con un poquito de sentido común, se va a redistribuir, favoreciendo a todos.
La media estimada de crecimiento de las ventas de todo el 2004 tuvo niveles muy aceptables de entre el 20 y 30%. La gente dispuso de más dinero y ahí está la clave de la cuestión. Si la población tiene dinero automáticamente esto se transforma en consumo y dinamización de la economía. Aparentemente ésta es una verdad de perogrullo por todos conocida incluidos los gobernantes nacionales, pero muchas veces nos preguntamos y repreguntamos porqué cuesta tanto entenderla. Al final los que trabajen más tendrán más y los que apenas arañen una changa o un plan tendrán menos pero lo que es importante es que TODOS tengan la OPORTUNIDAD de trabajar.
Entonces, dentro de poco tiempo, cuando nos pregunten: Hola ¿cómo estás, todo bien? Contestemos con una sonrisa a todo lo ancho: Pero por supuesto... me va MUY BIEN!

 
Daniel Hoxmark Hola... Todo Bien?
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